Euskadi, en el noveno círculo del infierno

Invertir en conocimientos produce siempre los mejores intereses
Benjamin Franklin

Este lunes, Eurostat publicaba el avance estadístico con los datos del indicador fundamental de inversión en I+D en Europa. En resumen, Europa sigue estancada en el 2%, mientras se amplía la diferencia entre los países que tienen clara esta apuesta (Alemania y los Países Nórdicos, que siguen incrementando la inversión a buen ritmo) y los despistados que todavía no se han enterado que sin I+D, no hay futuro.

El gráfico que se publicó en la sección Materia de El País, recoge de forma gráfica la foto del 2013.

estadistiva i+d europa 2013No es noticia que España está en el grupo de los despistados, junto con el resto del sur de Europa. Unos días antes el INE había publicado el dato para 2013, que había descendido al 1,24% (en 2012 fue el 1,27%). Faltan todavía las estadísticas desglosadas, que saldrán en unos días.

Hasta aquí, no hay demasiadas novedades. Ningún líder de la Comisión Europea o del Gobierno del Estado han comparecido para valorar estos datos, ni para dar explicaciones. Tengo la duda de si es porque no se han enterado, o porque no saben qué decir, o porque están convencidos de que este tema no le interesa a nadie.

La triste novedad es la de este jueves, que Eustat ha hecho públicos los datos de Euskadi. Por primera vez desde hace más de 10 años, el dato ha descendido respecto al año anterior. El 2013 la inversión en conocimiento en Euskadi se situó en el 1,99% de nuestro PIB, respecto al 2,06% que habíamos alcanzado el año anterior. El dato no me ha pillado de sorpresa, una crónica de una muerte anunciada.

Y tampoco me ha sorprendido que la única voz que se haya alzado con valentía para expresar su preocupación haya sido la del Presidente de Confebask. A su análisis me remito, difícil encontrar tanta lucidez y criterio en tan pocas líneas. Hace unas semanas alertaba también de los alarmantes datos demográficos. Sin personas y sin conocimiento, no podremos construir la nueva industria que necesitamos para garantizar nuestra prosperidad.

Qué queréis que os diga, me llevan todos los diablos del infierno. Para nada me consuela que el 2013 fuese un año atroz. Es en años atroces en los que hay que sacar fuerzas para hacer apuestas audaces que nos ayuden a cambiar el rumbo. Estoy aburrido de discursos vacíos, de estrategias huecas de recursos, de la incoherencia entre los objetivos que nos marcamos y los medios que ponemos para alcanzarlos.

No nos damos cuenta de que es preciso tomar con decisión el timón y girar la nave, desplegar todas las velas para coger el único viento que sopla ya para las naciones desarrolladas, que es el de la nueva industria del conocimiento. Sin infraestructuras potentes de ciencia y tecnología, sólidamente conectadas al tejido empresarial y a la sociedad, no habrá futuro para nuestra industria, ni habrá recursos para sostener nuestro estado del bienestar.

He leído que se va aprobar el PCTI 2020 antes de fin de año, este jueves lo han presentado en Bruselas. Solo leeré una página, y será la de los recursos, públicos y privados, asignados al Plan.

Dante sitúa en el último y peor círculo del Infierno a las personas que traicionan a quienes confiaron en ellas. Hasta ese círculo me arrastrarán los demonios si no veo una apuesta decidida y cierta por la ciencia y la tecnología, unos presupuestos públicos y privados que nos catapulten en 2020 al lugar que debe ocupar Euskadi para defender su tesoro, nuestra industria.

En ese círculo preguntaré a los que me encuentre allí, qué demonios ha cambiado en este País para que no seamos capaces de sostener nuestras apuestas.

Mil gracias, Professor Glover

Europa solo puede competir en clave de inteligencia
Prof. Anne Glover, Chief Scientific Adviser UE

Hace dos años y medio tuve el regalo de conocer a Anne Glover.

Le acababan de nombrar Chief Scientific Adviser de la Unión Europea, reportando al Presidente de la Comisión Europea, así que era una persona importante. Antes había sido durante varios años la Chief Scientific Officer de Scotland, reportando también directamente a Alex Salmond. Antes eminente científica, Catedrática de Biología Molecular en Aberdeen, y empresaria que había cruzado con éxito el puente entre la ciencia y el negocio, entre otros muchos cargos y distinciones. Antes, escocesa de pura cepa nacida en Dundee, y amante del mar.

Anne GloverY yo, como soy un ingenuo, le puse un correo para invitarle a venir a Euskadi, para que nos diese una conferencia sobre la importancia de la inversión en Ciencia y la Tecnología. Sin embajadores, ni cuerpo diplomático, ni invitación oficial sellada y timbrada: llamé por teléfono a la Comisión, pedí su e-mail, y le puse unas líneas. “Por favor, Professor Glover, me gustaría que viniera para subrayar la importancia de la apuesta por la Ciencia y la Tecnología para nuestro futuro.

Me contestó al día siguiente. Ella, personalmente, no su asistente, ni la secretaria de su asistente. “Gracias Guiller, encantada de acercarme, te dejo al pie del correo mi teléfono y las fechas en las que podría estar con vosotros. Anne” Sin preguntas de protocolo, sin pedir nada a cambio, sin preguntar con qué autoridades iba a sacarse las fotos, ni quién diablos era yo para invitarle a Euskadi.

La fui a buscar al aeropuerto un poco nervioso, la verdad. Su sonrisa me quitó los nervios, nada más llegar. Quería aprovechar su viaje para conocer a científicos de aquí, conocer la situación de la Ciencia y la Tecnología de primera mano, dejar su mensaje, alto y claro. Su conferencia fue excelente, didáctica, llena de ejemplos concretos nacidos de su experiencia.

A las preguntas de los medios respondió de forma directa, sin los rodeos a que nos tienen acostumbrados los políticos. Hasta el ABC le entendió lo que opinaba de los recortes…

Enorme ErrorEstuvo dos días enteros, y en ningún momento dejó de sonreir, de querer conocer, de aprovechar cualquier momento para charlar con unos y con otros. No solo con los jefes, quería estar con personas técnicas, becarias y becarios, jóvenes que acababan de crear su empresa de biotecnología. No me pidió agenda oficial, ni tampoco tiempo para descansar.

Me agradeció que le acercase un momento para ver atardecer desde el puerto, me había contado que le gustaba mucho navegar con su esposo en una pequeña embarcación que tenían en Escocia. Estuvo un ratillo viendo la puesta de sol, me pidió un ratillo de paz para telefonear a su familia para compartir el momento, miestras esperábamos a las personas con las que habíamos quedado para cenar, que llegaron un poco tarde.

Se fue como había venido, amable, sonriente, interesada en saber si me parecía que había hecho bien su labor de acercar la Ciencia y la Tecnología a la sociedad. Muy consciente del enorme trabajo que tenía por delante, y de los pocos recursos que tenía para ello. Pero no la oí quejarse ni una sola vez, ni protestar, ni echar la culpa a nadie.

Después la he seguido en su incansable labor por todo el mundo, vendiendo la ciencia y la tecnología europea por todo el mundo, y acercandola a la sociedad. Siempre con una sonrisa, siempre incansable, siempre accesible. Hace poco presentaba el balance de sus primeros 1000 días como Chief Scientific Adviser… Sin apenas recursos, sin apenas apoyos, Anne ha estado trabajando sin descanso en la batalla más estratégica que tiene Europa para conquistar su futuro.

Anteayer Anne mandaba una carta a los Presidentes de todas las Sociedades Científicas en Europa, anunciando que la Comisión había decidido eliminar el puesto de Chief Scientific Adviser. Agradecía su apoyo en estos años, y les pedía que seguieran trabajando para llevar la ciencia a la sociedad, para tener una ciencia mas excelente. Ni una queja, ni una protesta.

The European Commission confirmed to me yesterday that all decisions on the Bureau of European Policy Advisers (BEPA) were repealed and so the function of Chief Scientific Adviser has ceased to exist. The new European Political Strategy Centre (EPSC) which “replaces” BEPA does not comprise a function “Chief Scientific Adviser”.

It is not up to me to comment on this decision, but I would like to express that I am proud of what this office has achieved in less than 3 years with very few resources. This has only been possible thanks to your continued support throughout this time and the hard work of the fantastic members of my team who will now seek new opportunities.

I am going to leave the Commission at the end of January and look forward to meet you again in the future.

With all best wishes

Anne

Así que yo tampoco voy a quejarme, ni a decir lo que pienso de los asquerosos especuladores financieros reconvertidos a políticos miopes que conducen ahora los destinos de Europa, que no tienen el coraje de hacer las apuestas que necesitamos, entre otras cosas porque no tienen ni remota idea de lo que hablan, por ejemplo en el caso de las políticas de ciencia y tecnología (uy, perdón, se me ha debido escapar lo de “remota”).

Otro día me extenderé. Hoy solo quiero agradecer a Anne Glover su excelente trabajo de estos años, y también su visita a Euskadi. Su compromiso, y su fe inquebrantable en el papel de la ciencia y la tecnología en el futuro de Europa. Su ilusión por conocer a las personas, por acercarse a ellas como otra persona para construir juntos. Que fuese capaz de ser sencilla y cercana a pesar de la importancia de su cargo y de su trayectoria.

Thanks Professor Glover, thanks Anne.

Europa necesita más que nunca de personas como tú.

Aún hay esperanza

Si quieres el bien, trabaja por la justicia
Ignacio Ellacuría

Mañana domingo, 9 de noviembre, Ignacio Ellacuría hubiese cumplido 84 años.

No los podrá cumplir, ya sabes. Una semana más tarde, el próximo domingo 16 de noviembre, se cumplirán 25 años del día en que fue asesinado junto con otras 7 personas en la Universidad Centroamericana de El Salvador. Así que he aprovechado estos días de Noviembre para recordarle, y para releerle, ya os conté una vez que este joven me parece una persona de las que merece la pena. Me he encontrado con una historia que me ha hecho sonreír, otras que me han hecho pensar.

Primero la sonrisa. Es de un día en 1984 que había subido a un campanario con Jon Sobrino para refugiarse de un tiroteo de los que había en El Salvador. De vez en cuando, el uno y el otro asomaban un poco la cabeza para ver si paraban los tiros. Acabada una de las comprobaciones, Ellacuría preguntó a Sobrino cómo andaba la cosa. Y dicen que éste le respondió: “Aún hay esperanza. Porque acaba de marcar Noriega”. Y es que estaba aprovechando para escuchar la radio, y acababan de contar que el Athletic se adelantaba por 1-2 en Mestalla y quedaba así a un solo partido de lograr el título de campeón. Era muy del Athletic, este joven; hubiera disfrutado mucho en la nueva Catedral.

Ahora el pensamiento. Me he encontrado con estas palabras suyas, pronunciadas en 1989, el año en que fue asesinado, no puedo dejar de traerlas aquí:

“Yo no creo que, por su propia dinámica, el capitalismo lleve a su fracaso económico, que es el que había subrayado Marx, ya que ha demostrado una gran capacidad de reacomodo, sobre todo mediatizando a la clase obrera europea a través de beneficios y de consumo, cargando ese débito sobre las clases no obrera o pre-obrera del resto del mundo.

Quizás, cuando ya no hubiese a quien cargarle la última carga de la plusvalía, volviera la ola a esa orilla.

El problema es si el capitalismo sabe rehacerse también desde el punto de vista humano y social: yo, personalmente, creo que lleva a callejones sin salida. De ahí que la Iglesia haya dicho que el capitalismo tiene tales defectos que, sin un profundo cambio, no es aceptable. Y este cambio no se está dando.”

Ya no hablamos de “clase obrera”, ahora decimos “clase media”, pero por lo demás el comentario de hace 25 años no podía ser más actual, más lúcido, más profético.

Ignacio Ellacuría veía con mucha claridad que los países desarrollados estábamos disfrutando de una calidad de vida construida en buena medida sobre una dolorosa desigualdad, que ya existía en lo local, pero que a nivel mundial era sangrante. Pero, con esa misma claridad, vio también que ese viaje acabaría antes que después, y esa desigualdad haría el viaje de vuelta, y acabaría instalándose también aquí, cuando los países emergentes empezasen a despegar. Porque el capitalismo es una máquina muy perfeccionada para crear riqueza (la mejor que conocemos), pero muy poco eficiente cuando llega el momento de repartirla.

La ola ha vuelto a nuestra orilla, y ahora nos enfrentamos a la tarea de corregir un sistema del que nos hemos estado beneficiando durante décadas, hasta el punto de que se nos ha metido en los huesos. Pero ahora que no crecemos y la poca riqueza que podemos crear no se reparte adecuadamente, la sociedad se nos está rompiendo, y no sabemos cómo arreglarla… (esta semana ha presentado Cáritas en Deusto el Informe Foessa de Euskadi sobre exclusión y desarrollo social, deberías leerlo).

ellacuria en claseNos conviene por eso recordar a Ignacio Ellacuría, una persona que dedicó la vida a luchar contra esa desigualdad que vivía cada día en El Salvador. No tenía dudas de cuál era el papel de la Universidad, nunca creyó en la violencia como el instrumento para corregir los errores que cometemos, y sí en el conocimiento…

Todo centro jesuita de educación superior está llamado a vivir dentro de una realidad social y a vivir para tal realidad social, a iluminarla con la inteligencia universitaria, a emplear todo el peso de la universidad para transformarla.

En otro discurso en la UCA ampliaba esta idea:

La forma específica con que la universidad debe ponerse al servicio inmediato de todos es dirigiendo su atención, sus esfuerzos y su funcionamiento universitario al estudio de aquellas estructuras que, por ser estructuras, condicionan para bien o para mal la vida de todos los ciudadanos.

Debe analizarlas críticamente, debe contribuir universitariamente a la denuncia y destrucción de las injusticias, debe crear modelos nuevos para que la sociedad y el Estado puedan ponerlas en marcha. Insustituible labor de la universidad en su servicio al país como un todo y a todos los ciudadanos.

De esta orientación se aprovecharán además los profesores y estudiantes al vivir en una universidad, que al ser lo que debe ser, les ofrece una tarea crítica y creadora, sin las que no hay formación universitaria.

Todo un programa para construir una Universidad como la que necesita esta sociedad ¿no te parece? Nos iría bien seguir los consejos de este joven, que sacaba su esperanza de Dios y también de las personas (“la esperanza somos nosotros mismos“, he leído que solía repetir).

Dios no nos fallará, o eso espero. A ver qué hacemos nosotros.

La Revolución empieza con la “D”

«No intentes cambiar un sistema,
construye uno nuevo que haga que el anterior se vuelva obsoleto»
Buckminster Fuller

En pocos días he leído tres artículos muy interesantes, todos apuntando en la misma dirección: La creciente importancia de las ciudades (“Metropolis”, o “Metros”) como agente clave en los cambios que necesitamos y, en coherencia, la tendencia que algunos países han iniciado de devolver el poder económico a las ciudades (“Devolution”).

Es algo que voy leyendo desde hace tiempo, y me llamó la atención por el paralelismo con el primer Renacimiento, en que las ciudades fueron los motores del cambio. Empezó en el norte de Italia, con Florencia, Ferrara, Milán, Venecia… pero luego se extendió por todo el norte de Europa, con Holanda a la cabeza.

En esa primera “devolución”, se inventó la deuda pública para las ciudades, que ahora se ha extendido a los Estados y nos ahoga (“too big to fail”, ya sabes), se inventó la banca moderna (Milán), se inventó la Bolsa (¿sabías que el nombre viene del apellido del propietario del edifcio que acogió la de Brujas, Van Der Buërse?)… Las ciudades fueron la cuna de las innovaciones sociales, las que iniciaron las relaciones de mecenazgo con los científicos. las que impulsaron con fuerza sus Universidades,

Fue en la Universidad de Glasgow en la que James Watt tuvo la intuición de que era posible mejorar de forma substancial la tecnología de la máquina de vapor, añadiendo un condensador. Fue en Birmingham, Manchester, Birmingham, Portsmouth, Southampton… donde estalló la Revolución Industrial.

Por eso tengo para mí que los jóvenes de Podemos se equivocan no presentándose a las municipales: la revolución no se hará cambiando el Estado (cuando lleguen al poder, se darán cuenta de que ese mismo poder que necesitaban para cambiar las cosas, está construido sobre lo que quieren destruir, y se harán un lío…). No, la revolución nacerá de las ciudades. Lo explica muy intuitivamente Buckminster Fuller (claro que no era politólogo, sino Doctor en Ciencias por el Bates College de Boston), en la cita que abre el post.

Bueno, que me enrollo con historias de abuelo cebolleta : ) Os dejo las pistas a los tres artículos, deberías leerlos si estás inquieto por las devoluciones pendientes (perdón, revoluciones quería decir):

  • Dismantling Empires Through Devolution“, de nuestro viejo conocido Parag Khanna, The Atlantic (September 26), un post ciertamente “devolucionario” (ya me entiendes, no repito más el chiste) y bastante nacionalista, by the way.
  • Unleashing Metro Growth” un informe publicado el 22 de Octubre por la City Growth Commission, por encargo de la RSA (Royal Society for the encouragement of Arts, Manufactures and Commerce) en UK. El joven que preside esta Comisión es el mismo que acuñó el término BRIC para anunciar el imparable despegue de las emergentes (muy despistado no anduvo, ¿verdad?)… Puedes leer también “Univercities, the knowledge to power UK metros“, también de este mes, una visión estratégica sobre lo que la Universidad tiene que ser en estos tiempos de cambio.
  • Where does the Creative Class move?“, un post que publicaba ayer mismo Richard Florida sobre la creciente competencia de las metrópolis en USA para captar el talento: D.C., Boston, San Francisco, Seattle, New York, Houston… (gracias por la pista, @JaimeBalaguer)

Si no eres de leer mucho, puedes mirarte el Prezzi de Unleashing Metro Growth, o verte el vídeo de la presentación del informe la semana pasada.

Unleashing Metro GrowthLo de no leer mucho, también deberías mirártelo. Yo me voy a saludar y a recordar un ratillo a mis abuelos, que trabajaron sin descanso para que mis padres tuvieran estudios, y a mí, siendo niño, me inculcaron el amor por los buenos libros y por las montañas.

Apostar con decisión

Desde hace tiempo, aquí y en cada charla que doy, insisto en el mismo mensaje: es preciso apostar con decisión por nuestra industria, nuestro conocimiento, y nuestras personas.

Y en general todo el mundo asiente y me dicen que están muy de acuerdo. Más en los últimos tiempos, que lo de la reindustrialización se ha puesto de moda Pero luego, los meses van pasando, y las realidades no llegan. Y no es falta de presupuesto, es falta de prioridad.

Porque para sacar 130.000 M€ para el rescate bancario, no ha habido problemas. Para retrasar sine dia la deuda de los clubs de fútbol con Hacienda, o invertir en sus estadios, no hay problemas.

Porque para cambiar las cosas, lo primero que necesitamos son señales claras, mensajes nítidos y coherentes, que es lo que las personas normales entendemos. Si alguien me dice hoy que apuesta por la industria, y mañana me dice que por el turismo, y pasado por el sector primario, y la semana que viene por los servicios, lo que yo entiendo es que no apuesta por nada.

Si alguien me dice que apuesta por la industria del conocimiento, y el valor añadido, y luego construye nuestra competitividad a base de bajar los salarios, no entiendo nada. Si año tras año en los presupuestos no hay sitio para incrementar la inversión en I+D, no entiendo nada.

Henry Mintzberg publicaba la semana pasada en su blog un post que venía a decir que para corregir los excesos del capitalismo, había que dejar de inventar nombres (Sustainable Capitalism, Caring Capitalism, Breakthrough Capitalism, Democratic Capitalism, Conscious Capitalism, Regenerative Capitalism, Inclusive Capitalism) y había que empezar a ser coherentes. Eliminando la corrupción de los lobbies que manejan las políticas públicas a su antojo, o acabando con la cultura de las retribuciones astronómicas para los primeros ejecutivos.

Cualquiera que acepte ser pagado cientos de veces por encima que sus trabajadores no es un verdadero líder. Por eso solo hay unos pocos líderes en las compañías estadounidenses. ¿Cómo puedes dirigir una empresa y decir que eres cientos de veces más importante que tus empleados? Por qué no dicen lo contrario. Porque no se dirigen al Consejo de Administración así: “No me puedes pagar esas cantidades. Con esas cifras no puedo hacer que mis trabajadores se comprometan con el proyecto”. Los bonus de los ejecutivos destruyen las compañías.

Acababa su post con una cita del Papa Francisco (Money must serve, not rule). No me parece casual, el Papa desde que llegó esta emitiendo con mucha nitidez señales de la transformación que necesita su organización, y está actuando en coherencia.

Eso necesitamos aquí, porque la carrera por la industria del conocimiento es imparable. Se lo recordaban al Presidente Obama el mes pasado en un magnífico informe, que te recomiendo “Restoring the Foundation.The Vital Role of Research in Preserving the American Dream“. Más recursos, más exigencia de retorno a esa inversión, más trabajar juntos. Blanco y en botella.

Quizá por eso, la primera semana de Octubre, Obama se fue a una planta de Millennium Steel en Indiana, para estar con sus trabajadores en el Día Nacional de la Industria (una fecha que él mismo ha instituido este año, para recordar la prioridad de esta apuesta). Y desde ahí lanzó su “mensaje de la semana”, hablando de apostar por la industria, y de subir el salario mínimo en USA (sí, has leído bien: subir), para reconstruir las clases medias.

Hay que señalar la dirección, con nitidez, y luego avanzar, con coherencia. ¿Me ayudas tú también a indicar la dirección correcta, a ver si acabamos de arrancar de una vez?

el correo

 

 

Elegir perder

“Explíquele que vale más una derrota honrosa que una victoria vergonzosa…”
Carta al profesor de su hijo,
(incorrectamente) atribuida a Abraham Lincoln

Ya sabéis que por estas fechas de octubre me suelo poner filosófico, y dedico algún tiempo a recordarme (para que no se me olvide) que ganar y perder son dos caras de una misma moneda. Ya os he hablado otros años de Shackleton y su viaje a la deriva en el hielo, del día que Balian de Ibelin rindió Jersualén, de Leónidas y sus 300 espartanos…

Aunque hay un tipo de perdedor del que nunca os he hablado, y es el que elige perder, pudiendo ganar.

Y no me refiero al que se rinde cuando ve que no puede ganar, o al que se retira de una pelea complicada cuando está todavía a tiempo. Me refiero al que elige perder, cuando es consciente de que ganar o perder depende únicamente de su decisión.

Estarás pensando ¿quién puede, en su sano juicio, elegir perder, cuando podría ganar? Hay que ser un idiota para elegir perder…

Pues tienes que pensar más despacio, porque cada vez que eliges, pierdes. Y lo que pasa es que casi nunca te das cuenta, porque en las elecciones casi siempre nos fijamos en las cosas que ganamos con ellas, y casi nunca en las que perdemos. Antes hemos hecho las cuentas, y hemos decidido que nos compensa tomar esa decisión, así que tendemos a olvidar lo que perdemos.

Aunque otras veces, sí te das cuenta. Porque hay veces que lo que toca perder es mucho, y esas veces lo que ganas no te consuela. Esos días que te toca a ti decidir perder, son probablemente todavía peores que cuando la vida decide que pierdas. También son los días que nos definen como personas.

Elige perder Rick cuando entrega los salvoconductos y ayuda a escapar a Ilsa y a su marido de Casablanca (Curtiz, 1942). Y elige perder Will cuando decide acabar con Davy Jones, y recibe la herencia maldita del Holandés Errante, cuando los Piratas del Caribe se encuentran “En el fin del mundo” (Verbinski, 2007). Y elige perder Jean Valjean en Los Miserables (Hooper, 2012), cuando decide apartarse de su hija para que esta pueda ser feliz, o cuando salva a Javert, aun sabiendo que éste lo enviaría nuevamente a prisión. Ya ves que no faltan ejemplos, cuando te pones a pensar…

Los MiserablesHay una carta que atribuyen (incorrectamente) a Abraham Lincoln, dirigida al profesor de su hijo. Aunque no la escribiera Lincoln, merece la pena leerla de vez en cuando.

Por ejemplo, la próxima vez que te toque elegir perder.

“Querido profesor,

Mi hijo tiene que aprender
que no todos los hombres son justos ni todos son veraces,
pero dígale, por favor,
que por cada villano hay un héroe,
que por cada egoísta hay también un generoso.

También enséñele que por cada enemigo hay un amigo
y que más vale una moneda ganada que una moneda encontrada.
Quiero que aprenda a perder pero también a saber gozar de la victoria.

Apártelo de la envidia y dele a conocer la alegría profunda del deber cumplido.
Haga que aprecie la lectura de buenos libros
sin que deje de entretenerse con los pájaros, las flores del campo
y las maravillosas vistas de lagos y montañas.

Que aprenda a jugar sin violencia con sus amigos.
Explíquele que vale más una derrota honrosa que una victoria vergonzosa.
Enséñele a creer en sí mismo, aun cuando esté solo contra todos.
Enséñele a tener fe en sus propias ideas, aun cuando alguien le diga que está equivocado.

Enséñele a ser amable con la gente amable y duro con los duros.
Enséñele a no dejarse llevar por la multitud simplemente porque otros también se dejaron;
que sea amante de los valores.

Enséñele a escuchar a todos, pero, a la hora de la verdad, a decidir por sí mismo.
Enséñele a reír cuando estuviese triste
y explíquele que a veces los hombres también lloran.

Enséñele a ignorar el aullido de las multitudes que reclaman sangre
y a luchar solo contra todos, si él cree que tiene razón.

Trátelo bien pero no lo mime, porque sólo la prueba de fuego hace el buen acero.
Déjelo tener el coraje de ser impaciente y la paciencia de ser valeroso.

Transmítale una fe sublime en el Creador y fe también en sí mismo,
pues sólo así podrá tener fe en los hombres.

Ya sé que le estoy pidiendo mucho pero haga todo aquello que pueda.”

(incorrectamente atribuido a) Abraham Lincoln, 1820

Hacer una cruz con tres monedas

Ya sabéis que a uno de mis abuelos le gustaba ponerme acertijos. Me ha venido estos días a la cabeza una prueba de pensamiento lateral que le gustaba mucho, y que consistía en hacer una cruz con tres monedas.

tres monedas¿Te falta una, verdad?

Tenemos también ahora tres monedas que se nos quedan cortas:

  • Una moneda la tenemos que invertir en las políticas sociales. No podemos construir un futuro donde solo cabe una parte de la sociedad.
  • La otra moneda la tenemos que invertir en nuestra industria y en nuestras infraestructuras de conocimiento. Sin ellas no habrá prosperidad económica, y sin prosperidad, por bien que repartamos, la sociedad será cada vez más pobre.
  • Y la última moneda, la tenemos que dedicar a pagar nuestras deudas. Hay que recuperar la estabilidad presupuestaria, y no podemos seguir endeudando a nuestras administraciones para cuadrar el puzzle.

El problema es que cuando sumamos lo que recaudamos, no nos da para poder pagar las tres. Nos falta también la cuarta moneda (más recaudación), que resolvería el acertijo.

Mi abuelo me miraba sonriente, mientras yo me estrujaba la cabeza tratando de formar la cruz, poniendo las monedas en equilibrios improbables. Al final le dije “Es imposible, esta prueba no tiene solución”.

Entonces mi abuelo sonrió, apiló las tres monedas, las sujetó entre sus dedos, y trazó con ellas, como si fueran una tiza, una cruz que quedó marcada en el mantel de la mesa.

No hay otra salida que un nuevo liderazgo, que sea capaz de integrar las tres monedas, y que sea capaz de explicarle a la sociedad que la salida de este laberinto exige trabajar juntos, con imaginación y con esfuerzo, con la mirada puesta en el largo plazo (bueno, eso y que desaparezcan del mapa todos los corruptos que ni intentan resolver la prueba y, en un descuido, se meten las monedas en sus bolsillos.)

Ahora que ya sabes la respuesta al acertijo ¿seguirás diciendo que es imposible?