Navegando el devenir profesional (3 de 10) / Think Portofolio.

Si leiste el último post, de la curva sigmoidea, probablemente habrás pensado que era un consejo un poco teórico, porque no es tan sencillo pasar de un proyecto a otro. Sobre todo, si empiezas a buscarlo en este momento, porque identificar un proyecto y un equipo de personas en el que puedas encajar lleva su tiempo.

Charles Handy también reflexionó sobre estas cosas, y dejo dos consejos muy valiosos, uno para las personas, y otro para las organizaciones. Vamos hoy con el primero, el dirigido a las personas.

Nos propone que dejemos de pensar en la carrera profesional como una sucesión líneal de puestos (uno detrás de otro), y la veamos como varias líneas que van en paralelo (o cruzándose), cada una con proyectos diferentes. Un portafolio de proyectos. Pueden estar dentro de tu organización, o pueden también estar fuera.

Está claro que en cada momento, habrá proyectos que exijan más dedicación (por que lo diga el contrato o porque sientas una mayor implicación emocional con ese proyecto). Pero también está claro que no es sencillo que encuentres un proyecto que te llene por completo, toda tu vida. Y en los huecos, queda siempre sitio para atender otros proyectos, para apoyarlos, para implicarte en ellos de una u otra forma, retribuida o no, con la dedicación que puedas prestarles.

No pienses que te estoy animando a ser infiel o descuidado con tu trabajo actual, eso sería un mal consejo: un buen profesional siempre se caracteriza por el compromiso. Lo que te sugiero es que te veas a ti mismo, y trates de que los demás te vean también, como una persona con más inquietudes, con más horizontes, con redes de relaciones distintas. Probablemente puedas aportar más en cada sitio, si llevas contigo miradas de otros proyectos, historias de otros lugares. Personas abiertas serán quienes construyan empresas abiertas ¿quién si no?

Un poco paradójico, este consejo, ya lo sé. Repartir el compromiso siempre es un tema delicado, y también cansado. Las organizaciones no están acostumbradas a ese modelo de relación con las personas, venimos de una cultura del control y nos desorienta que haya personas que pertenezcan a varios mundos, se les controla peor…

Pero si Einstein se hubiese dedicado en exclusiva a la oficina de patentes, o Edison a su puesto de vendedor de periódicos o telegrafista, hubiésemos perdido bastante,,, Lewis Carroll era profesor de matemáticas en Oxford, pero también un escritor genial (y un gran fotógrafo). Mi favorito, Leonardo Da Vinci era un volcán de proyectos, todos en paralelo, de unos sacaba grandes ideas para los otros.

30236-Leonardo.Da.Vinci..Seguro que, sin ir tan lejos, conoces personas que compatibilizan varios proyectos… Aunque, muchas veces, separamos esas actividades de nuestra vida profesional. La cultura dominante es: consigue un empleo para llenar tu cuenta corriente, y consume (perdón, “disfruta”, quería decir), el resto del tiempo.

Te animo a ponerte otras gafas, empieza a mirar tu vida de otra manera, dibuja tu portafolio, seguro que hay más valor del que me imaginas… Así es más sencillo pensar en la curva sigmoidea ¿verdad? Cuando se cierre una línea del portafolio, el resto de líneas seguirán abiertas. Seguro que habrá que hacer ajustes, buscar como obtener nuevos ingresos, pero si aportas valor en los proyectos en los que te implicas, no será tan complicado.

Navegando el devenir profesional (2 de 10) / Live Die Repeat

Ayer me escapé a ver “Al filo del mañana” (Liman, 2014), una historia en la que al protagonista, cada vez que muere, se despierta en la mañana del día anterior. Todo es igual, menos él, que puede aprender de lo que le ha pasado en todos los días anteriores, y cambiar sus decisiones. También puede reiniciar el día siempre que quiera, le basta con elegir morir ( aunque los aliens o su compañera le ayudan casi siempre en esta decisión).

edge of tomorrowAlgo así ocurre en la vida profesional, en la que inevitablemente nos enfrentamos a proyectos que empiezan y terminan. Ya sea dentro de la misma empresa, o en diferentes empresas, lo cierto es que cada vez quedan menos puestos (si queda alguno), en el que la vida del proyecto coincida con nuestra vida profesional. Los puestos se vacían de contenido, los proyectos terminan, los contratos quedan interrumpidos, cada vez más rápidamente… y nos despertamos a un mundo en el que tenemos que volver a empezar. Lo único diferente somos nosotros, lo que hemos aprendido.

Charles Handy (os hablaré de este joven más veces en esta serie), lo describió en su magnífico libro “La edad de la paradoja: Dar sentido al futuro” como la “curva sigmoidea”, probablemente conozcas esta teoría. Todos nuestros proyectos profesionales tienen una curva ascendente, y luego una curva descendente.

curva sigmoideaEl arte consiste para Handy en saltar al siguiente proyecto, antes que la curva descendente haya terminado, y te hayas quedado sin ningún contenido. Elegir un proyecto nuevo, antes (A) de llegar al punto en que el proyecto anterior haya decidido que tú ya no sirves para nada (B).

sigmoid jumpNo es sencillo tomar la decisión de morir para reiniciar, siempre hay un punto de dolor cuando dejas un proyecto. Siempre hay un punto de riesgo, de vacío, en el momento en que sueltas un trapecio, antes de estar asido al otro. Siempre hay un momento de caos. Nunca el éxito del siguiente proyecto está garantizado, hay curvas tan breves como un suspiro….

Y sin embargo, el consejo de Handy tiene mucho sentido común. Siempre es más fácil saltar cuando tienes impulso ascendente, que cuando has empezado a caer, o te has estrellado del todo.

¿La moraleja de todo ello? Hay que entender esa dinámica, prestar atención sobre todo si los proyectos empiezan a dar señales de agotamiento. Sin duda es arriesgado saltar a otro proyecto en el que todo es nuevo. Debes preguntarte si no es mayor el riesgo el seguir agarrado a un proyecto que te arrastrará en su declive, te enseñará que te has convertido en inservible… Una vez aprendida, es una lección que cuesta desaprender…

Debes también estar atento a las curvas que nacen, y aprender a distinguir las olas buenas, de las olas malas, como un buen surfista que sentado en la tabla espera con paciencia la siguiente ola.

Aunque probablemente lo más difícil no sea tomar la decisión de saltar (muchas veces, como en la película, la toman por nosotros). Lo más difícil es empezar de nuevo, un nuevo día, en el que sabemos que volveremos a recorrer el mismo ciclo, sin que eso nos haga desconfiados, sin que por ello perdamos la esperanza, el sentido. Hay que vivir de nuevo, sabiendo que esta vez lo haremos mejor, porque todo lo vivido antes nos ha hecho más fuertes, más sabios y, deseablemente, más humanos. Vive, muere, repite. Pero, esta vez, lo harás mejor…

El protagonista de “Al filo del mañana” cuenta con la infinita ventaja de encontrar una aliada, que le va acompañando una y otra vez, da sentido a un viaje que de otro modo sería mucho más oscuro. No te voy a contar el final, para que puedas ir a verla, es un peliculón. Cuando veas la última escena, recordarás lo que te decía en el post que inicia esta serie : )

still-of-emily-blunt-in-edge-of-tomorrow-2014-large-picture

Navegando el devenir profesional (1 de 10)

Este mes, Accenture ha publicado dos informes que escenifican a la perfección las paradojas a las que nos enfrentamos en esta era de cambios acelerados.

Accenture Reports May 2014En uno de ellos “Great Expectations: Insights from the Accenture 2014 College Graduate Employment Survey“, plantea varias preguntas a jóvenes graduados universitarios sobre cuestiones relacionadas con su empleo y su formación. Este gráfico recoge una de las conclusiones: el 46% trabaja en un puesto para el que realmente no necesitaban su Grado universitario. Que sean casi la mitad, da que pensar. Que la proporción haya crecido un 5% desde el último año, da mucho miedo ¿verdad?

Underemployed GradsPero es que en el otro “Out of Inventory: Skills Shortage Threatens Growth for US Manufacturing“, elaborado conjuntamente con The Manufacturing Institute, la conclusión es que el 75% de las empresas se quejan de problemas (moderados en algunos casos, y graves en otros) para encontrar trabajadores cualificados para los nuevos puestos. ¿Qué paradoja más dramática, verdad?

Shortage of SkillsPodemos echar la culpa al sistema educativo, podemos echar la culpa a las empresas que no entienden que formar a las personas es cada día más necesario, o podemos echar la culpa a los políticos, que nunca están cuando hablamos de los problemas reales de esta sociedad (ni se les espera…). Pero lo cierto es que los que sufrimos las consecuencias de este creciente desencaje somos tú y yo, y quizá deberíamos hacer algo al respecto ¿no te parece?

A mí, por mi trabajo, me preguntan muchas familias sobre cómo orientar a sus hijas e hijos en la elección de la carrera profesional. Y también recibo muchas visitas de personas que buscan consejo sobre cómo gestionar su carrera profesional, en ocasiones truncada por el desempleo. Esa nueva parca que, ciega y despiadada, corta los hilos de nuestra vida profesional sin que podamos hacer nada para defendernos.

Yo mismo reflexiono a menudo sobre qué hacer con mi carrera profesional, o como aconsejar a mi hijo de 15 años o mi hija de 11. Probablemente sean mis mayores miedos, llegar a encontrarme sin empleo a mi edad y no poder cuidar adecuadamente a los míos o, casi peor, no ser capaz de ayudarles a sentar unas buenas bases para su desarrollo profesional.

Así que he decidido acabar este curso con una serie de posts en las que os contaré algunas ideas que he aprendido y también compartiré algunas lecturas interesantes. Ninguna varita mágica, lo siento, pero espero que sí alguna pista que podáis seguir, a mí hasta ahora me han ayudado.

La primera idea quizá sea esta misma: la de que es preciso gestionar de forma proactiva nuestra carrera profesional. Tener un mapa, actualizarlo, corregirlo… Ya os conté una vez los cuatro consejos de Maquiavelo para navegar contra la Esquiva Fortuna: estar preparado, resistirla, no dejarse engañar por ella y el último y más importante, mantener la sonrisa.

En este Siglo XXI que navegamos, se está preparando la tormenta perfecta sobre eso que antes llamábamos “empleo estable”. Te invito a que miremos de frente a esa tempestad y empuñemos con fuerza el timón, te espero en el próximo post.

Ah, y recuerda, nunca, nunca, pierdas la sonrisa.

Claudia en el País de las Ideas

Ya sabes que las jóvenes de “Doce Miradas” celebran el 28 de Mayo el aniversario del primer post. Deberías acercarte a celebrarlo, es importante.

Con un poco de suerte, y su trabajo, evitaremos que algún publicista descerebrado consiga vendernos algo como la última campaña de Alemania para promocionar la marca de país “Germany, the Land of Ideas“, en la que han fichado a Claudia Schiffer para demostrarnos que al país que rige los destinos de Europa a veces se les puede ir la olla también.

Te dejo varios ejemplos, así me vas entendiendo lo que te quiero decir…

Claudia Land of Ideas 1Claudia Land of Ideas 01Claudia Land of Ideas 02Claudia Land of Ideas 2Claudia Land of Ideas 3Claudia Land of Ideas 3Cuando hayas acabado de rascarte los ojos, pensarás “Es una broma que le han gastado a Guiller, no puede ser que a estas alturas del partido un país trate de venderse, nada menos que como el País de las Ideas, con semejante campaña…”

Yo he pensado eso también al principio, hasta que lo he visto en la página del Ministerio, y en varias fotos de aeropuertos en China….

Claudia Land of Ideas 4 Claudia Land of Ideas 5La letra pequeña (si es que eres capaz de llegar a leerla), habla de la apuesta de Alemania por la Ciencia, la Tecnología y la Innovación. Lo único que se me ocurre es que los alemanes hayan pensado que en el resto del mundo seguimos en la Edad Media…

En fin, “Doce Miradas”, cuántos aniversarios nos quedan por celebrar hasta que demos la vuelta a algunas cosas… A seguir trabajando.

 

 

Montones de piedras, y el coraje para levantarlas

Con bastante frecuencia me llegan correos y mensajes de personas que tienen claro que tenemos que cambiar muchas cosas. Que están convencidas de la necesidad de transformar en profundidad nuestra sociedad, para encontrar alternativas a ese futuro que muchos días está tan oscuro que parece que no amanecerá.

Y me dicen “Ya no necesitamos que nos des más pruebas, más estadísticas, más ejemplos de otros países. Lo que necesitamos es empezar a hacer algo por cambiar, necesitamos pasar a la acción ¿cuándo vamos a empezar? y sobre todo… ¿cómo?

Es algo que me acompaña, con frecuencia pienso en ello. Si estoy tan convencido de que todo lo que cuento aquí es tan urgente y necesario, yo también me pregunto a qué estoy esperando para arriesgar más, para tratar de conseguir una chispa que prenda la llama de la revolución que cambie todo lo que tenemos que cambiar. A qué espero para enfrentarme con más energía, para denunciar más alto y más claro, para comprometerme con más decisión con la movilización que transforme tantas cosas que estamos haciendo mal.

A veces pienso que es el miedo a perder. Ayer me contaba un buen amigo el precio que pagas cuando decides que vas a ser radicalmente sincero, en un mundo en que todos jugamos a mantener equilibrios entre decir la verdad y decir lo políticamente correcto. Entre hacer lo correcto o hacer lo que se espera de una persona de tu posición… Ya recordáis, es fácil hacer justicia, pero es muy difícil hacer lo que es justo…

Otras veces, me consuelo pensando que es inteligencia, estrategia. El Sun Tzu ya nos enseñaba que es fundamental elegir cuándo combatir, y cuándo esperar. Si no estamos seguros de que vamos a ganar, es mejor esperar. La mejor batalla es la que ni siquiera tenemos que librar, vencer sin necesidad de luchar, esperar la derrota del enemigo que caerá por sus propios errores… Claro que diferenciar la estrategia de la cobardía, no siempre es sencillo.

Y, por último, están esos días que me salvan, en los que recuerdo que la verdadera batalla es la que se libra cada día, en cada gesto, en cada mirada, en cada palabra, lejos de la épica de las revoluciones. Hay una película preciosa “Hoy empieza todo” (Tavernier, 1999) que cuenta la historia de un profesor y director de una guardería en un barrio marginal en Francia. Consigue construir en el aula un reducto de luz en medio de una sociedad oscura, y de un sistema educativo más oscuro todavía, ahogados por la falta de esperanza. Si tienes un ratillo, deberías verla, no hay héroes ni batallas, pero probablemente sea la mejor lección sobre cómo transformar una sociedad…

Hoy empieza todoEn la última escena, la madre del protagonista le lee al padre (ancianos los dos), el texto que ha escrito su hijo, el maestro. Siempre me viene alguna lágrima cuando la veo, quiero creer que es porque, de todas las respuestas, la que llevo más por dentro es la tercera.

Hay cosas que nunca desaparecerán.
Están en la carne, hablan, están en la tierra…
Montones de piedras apiladas una a una
con las manos del padre, del abuelo.

Toda su paciencia resistió a la lluvia, al horizonte.
Haciendo pequeños montoncitos
para retener la luz de la luna, para estar erguidos,
para inventar montañas y jugar con el trineo
y creer que tocamos las estrellas.

Se lo contaremos a nuestros hijos, les diremos que fue duro,
pero que nuestros padres fueron unos señores y heredamos eso de ellos.
Montones de piedras, y el coraje para levantarlas

¡ Un país bastante lento !

- Bueno, lo que es en mi país – aclaró Alicia, jadeando aún bastante, cuando se corre tan rápido como lo hemos estado haciendo y durante algún tiempo, se suele llegar a alguna otra parte…
– ¡Un país bastante lento! – replicó la Reina -. Lo que es aquí, como ves, hace falta correr todo cuanto una pueda para permanecer en el mismo sitio.
Si se quiere llegar a otra parte, hay que correr por lo menos dos veces más rápido.

Lewis Carrol, Alicia a través del espejo

La “hipótesis de la Reina Roja” se basa en este episodio en el que Alicia trata de atravesar el tablero de ajedrez corriendo junto a la Reina Roja, para descubrir que está en el mismo sitio. Se aplica a procesos competitivos, y es de mucho sentido común: cuando todos están corriendo, toca correr más rápido para no quedarse descolgado.

Alicia, run twice fasterTe cuento esto porque en esta última semana me han llegado tres informes que dejan pocas dudas de la velocidad que está adquiriendo la carrera por construir la industria del conocimiento en dos países, USA y UK, que después de dos décadas de despiste se han puesto las zapatillas de correr, y se han lanzado a atrapar a Alemania (que ha estado muy atenta y ha sacado ventaja).

El primero, del 25 de Abril, un estudio de Boston Consulting Group que estará ya en la mesa de todos los ejecutivos de grupos industriales buscando nuevos emplazamientos para sus plantas  Se trata del “Global Manufacturing Cost-Competitiveness Index“, y su análisis muestra que en Mexico es más competitivo producir que en China, UK es el país más barato para la industria en Europa, y muchos de los países emergentes son ya más caros que USA…

Manufacturing Cost Index 2014Como sois alumnos aplicados, estaréis pensando: “Guiller, pero la clave no es bajar costes, sino ganar la carrera del valor añadido, la clave es incorporar conocimiento a la industria”. Claro, pero fijate que BcG no solo analiza los costes, sino la competitividad. Ya, si añades buenas infraestructuras de conocimiento, póker de ases, la jugada es invencible.

Por eso puedes leer también el informe que publicó ayer 30 de abril la iniciativa “Campaign for Science and Engineering” en UK. Hacen un análisis riguroso de la correlación entre la inversión en infraestructuras de conocimiento y el desarrollo de la industria ” The Economic Significance of the UK Science Base“. Allí la red de ciencia y tecnología se está articulando en iniciativas como CaSE o Science is Vital para convencer a la sociedad y a los empresarios de la importancia crucial de esta apuesta.

Y, por si tienes todavía dudas, puedes ver el testimonio que anteayer 29 de abril, 50 empresas, universidades y organizaciones científicas han remitido al Comité del Senado en el que se debaten las prioridades presupuestarias en USA “Driving Innovation Through Federal Investments

“The simple answer is that the federal government must make sustained investments in scientific research that meet or exceed annual inflation in the cost of doing research. To help make this possible, Congress and the President must stop sequestration, reduce long-term budget deficits, and stabilize the long -term national debt, using a sensible approach that allows wise investments in research and education and creates economic and job growth. To do less is to fall behind.

Hacer menos, es quedar atrás… ¿te suena a la historia de Alicia?

¿Nos has visto en los titulares del informe de BcG, como un país atractivo por su mix de costes y competitividad? ¿Has visto a nuestros empresarios y agentes científico-tecnológicos remitir testimonios al Gobierno para que se ponga las pilas en la inversión en conocimiento?

Como diría la Reina Roja ¡ Un país bastante lento !

El Capital ha muerto, viva el Capital

Los economistas y la prensa de izquierdas y de derechas en USA se han puesto todos de acuerdo para discutir el último libro del francés Thomas Piketty, “El Capital en el Siglo XXI“. Y es que este joven ha tenido la puntería de escribir un libro bien documentado y bastante ameno sobre la desigualdad que está generando el capitalismo, y la que le queda por generar en el Siglo XXI. Está de número 1 en ventas en Amazon, algo poco frecuente en un texto de análisis económico…

pikettyY es que lo presentó la semana pasada en el Graduate Center de la City University of New York, arropado nada menos que por dos premios Nóbel (Stiglitz y Krugman). Esta semana un tercer Nobel, Solow, le ha dedicado un artículo que ha titulado “Thomas Piketty is Right”. Para los que no estéis en el rollo, Stiglitz, Krugman y Solow vienen a ser economistas de izquierdas, y a todos ellos les parece que el libro acierta de pleno en el diagnóstico de la enfermedad (con crecimientos lentos, el capitalismo genera más desigualdad), y en las recetas para solucionarlo (básicamente, más impuestos para los que ingresan y tienen más).

Claro, los economistas y la prensa de derechas están que trinan, y lo más suave que le llaman a este joven es marxista (qué más quiere él, que comparen su libro con “El Capital” de Marx…). Vienen a decir lo de siempre: que se siente, pero que no hay sistema mejor que el capitalismo, y que subir los impuestos para engordar las administraciones públicas ya se ha probado y no genera más que más desigualdad y corrupción. Así que haga el favor de dejar en paz a los empresarios y a las grandes fortunas, que bastante tienen que aguantar y que lo mismo se acaban marchando y a ver entonces quién crea empresas y empleo.

Como esto de los best-sellers se parece a las películas, la gira mundial de este joven le traerá pronto por España, que en este tema de la desigualdad nos hemos dedicado a fondo estos últimos años, y está también muy de moda. Te aviso por si quieres ir leyendo el libro, que tiene 700 páginas y bastantes pocas fotos. Si el libro te parece mucho, puedes leer la entrevista en Foreign Affairs, en la que Piketty explica las ideas básicas del mismo.

No te preocupes, que nadie de los que debata el libro en las tertulias de por aquí será premio Nobel y, por esto de poder opinar con más libertad, tampoco lo habrán leído. Así que rápidamente nos iremos a la fase que nos gusta del debate, centrada en criticar a los políticos, quejarnos de los empresarios, maldecir la pasividad de los ciudadanos, etc., etc., etc. En el fondo, asistiremos a la ceremonia tradicional “El Rey ha muerto. Larga vida al Rey”, y volveremos a prestar vasallaje al único Rey que hemos conocido, al Capital.

Casi nadie se fijará que, en el fondo, seguiremos hablando del Capital como si esa fuese a ser la máquina que mueva el mundo en el Siglo XXI, porque los economistas de izquierdas y de derechas son incapaces de imaginar un escenario diferente.

Casi nadie se fijará en la dura hipótesis de trabajo que asume Piketty: el crecimiento hasta final de siglo será lento, porque los dos motores que lo han impulsado en el Siglo XX están gripados (demografía y productividad).

Casi nadie se dará cuenta que, realmente, esos son los motores que hay que arreglar, y para eso tenemos que dejar de dividirnos entre izquierdas y derechas, entre empresarios y trabajadores y trabajar juntos en sentar las bases de un futuro diferente.

El propio Piketty lo explica en la entrevista en Foreign Affairs: recuperar el crecimiento e invertir en educación son la verdadera receta para acabar con la desigualdad. El problema es que ya nadie espera políticos (ni de izquierdas, ni de derechas), que sean capaces de aplicar esas dos recetas, y por eso los economistas se centran en lo único en lo que sí pueden ponerse de acuerdo: en subir los impuestos.

Mal vamos.