Navegando el devenir profesional (5 de 10) / Oficial de derrota

Voy cruzando el ecuador de esta serie, cuando me ha regañado el osoastur. Con el cariño con el que siempre escribe, es una delicia leer los posts de este joven renacentista, pero el tirón de orejas ha sido serio.

Me viene a recordar que están muy bien todos estos trucos para navegar el devenir profesional, pero que lo primero quizá sea no olvidar que somos personas, y nuestra vida es mucho más que lo que hacemos en esto que llamamos la vida profesional. Touché.

He agradecido mucho el recordatorio, que a veces le acabamos dando a la profesión más importancia de la que tiene, y entonces perdemos la perspectiva, y nos empezamos a ir al garete (que es cuando los barcos quedan a la deriva sin poder elegir el rumbo que quieren seguir, y ni siquiera pueden echar el ancla para fijar su posición). Es un viaje que he visto hacer a algunas personas, y en alguna ocasión cuando me miro al espejo me pregunto si no andaré yo también en ese camino.

Porque a veces ponemos tanta intensidad en nuestros proyectos profesionales, o a buscarlos cuando no los tenemos, que esa misma fuerza nos arrastra, nos hace perder el rumbo. Eso les pasa también a los barcos cuando navegan: una vez que sales del puerto, una cosa es la ruta que trazas sobre el mapa, y otra muy distinta la que la mar te deja dibujar sobre las olas. Esa segunda trayectoria, la que de verdad haces, es lo que en términos náuticos se llama la derrota.

Por eso los capitanes siempre necesitaban a su lado al oficial de derrota. Es el que les avisaba de los peligros del mar, el que era capaz de calcular la desviación de la nave, y corregirla. Cartas náuticas, astrolabios, sextantes, el sol y las estrellas eran sus herramientas… Claro que ahora con el GPS y los satélites hemos perdido la noción de la importacia de llevar a bordo un buen oficial de derrota.

Frank Worsley, calculando la derrota del Endurance. Shackleton eligió bien a su oficial…

Por eso he agradecido el post del osoastur, y te dejo esta semana este consejo que probablemente debiera haber sido el primero: ten siempre a tu lado un buen oficial de derrota. Esas personas que no nos valoran por nuestros éxitos o fracasos profesionales, sino por ser nosotros. Que nos recuerdan lo que buscábamos cuando empezamos este viaje, que nos ayudan a corregir el rumbo. Están en tu familia, en tu cuadrilla, una amiga, un amigo. O igual aparecen de repente en tu vida, con un sextante en la mano. Hazme caso, y no te dejes engañar por los modernos GPSs: mucho mejor un buen oficial de derrota.

Además, cuando lleguen las otras “derrotas” (no las náuticas, sino los revolcones que nos da el devenir profesional, ya hemos hablado de ello) y el resto de “oficiales” abandonen el puente, le reconocerás porque el oficial de derrota se sentará a tu lado, y con paciencia te volverá a enseñar que aunque la mar siempre es traidora, por fortuna, el sol y las estrellas no. No las pierdas de vista.

7 pensamientos en “Navegando el devenir profesional (5 de 10) / Oficial de derrota

  1. Hola Guillermo
    Ya te pongo por ahí, que la idea no es en absoluto regañar, y agradezco mucho el cariño en la referencia
    Lo que sí que quería insistir en que se pierde de vista en general la idea de que uno es mucho más productivo cuanto más se trata a sí mismo y le tratan como a una persona. Por insistir en la productividad se consigue el efecto contrario

    Muchas gracias también por llevar navegantes hacia mi blog
    Un abrazo
    PP

  2. El oso halagado. De la incertidumbre profesional en el pueblecito | osoastur

  3. Sigo con interés de veterano la serie de mi amigo Guiller, “Navegando el devenir profesional”. Algunas veces, cuando aparecen consejos sobre el comportamiento del profesional ante sus posibilidades de progreso y la conveniencia de saltar de onda a onda para ascender a nuevos retos, me da la impresión de que siempre nos dirigimos a la feliz élite de esos profesionales que viven en un mundo de ofertas y su problema es la elección acertada.
    Por desgracia, cientos, quizá millares, de los profesionales jóvenes, cuyo objetivo próximo es muchas veces la pura subsistencia laboral, la formación de una familia, el independizarse, etc., se encuentran con trabajos de ámbito limitado, largas jornadas, sueldos reducidos, y eso, cuando no la emigración. No veo claras, yo al menos, cuáles puedan ser las estrategias más adecuadas para orientarles a conseguir, sin o con saltos de onda, sin o con oficiales de derrota, a una progresiva estabilización.
    Podemos incluso pensar, con los ultraliberales, que si alguien se queda atrás y no entra en el juego de saltos de onda, es porque solo los listos y los osados triunfan y los menos listos y más pacíficos pierden. ¿Se necesitarán consejos de diversificar la formación o de comportamiento agresivo?

  4. #RRHH Navegando el devenir profesional (5 de 10...

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