El Capital ha muerto, viva el Capital

Los economistas y la prensa de izquierdas y de derechas en USA se han puesto todos de acuerdo para discutir el último libro del francés Thomas Piketty, “El Capital en el Siglo XXI“. Y es que este joven ha tenido la puntería de escribir un libro bien documentado y bastante ameno sobre la desigualdad que está generando el capitalismo, y la que le queda por generar en el Siglo XXI. Está de número 1 en ventas en Amazon, algo poco frecuente en un texto de análisis económico…

pikettyY es que lo presentó la semana pasada en el Graduate Center de la City University of New York, arropado nada menos que por dos premios Nóbel (Stiglitz y Krugman). Esta semana un tercer Nobel, Solow, le ha dedicado un artículo que ha titulado “Thomas Piketty is Right”. Para los que no estéis en el rollo, Stiglitz, Krugman y Solow vienen a ser economistas de izquierdas, y a todos ellos les parece que el libro acierta de pleno en el diagnóstico de la enfermedad (con crecimientos lentos, el capitalismo genera más desigualdad), y en las recetas para solucionarlo (básicamente, más impuestos para los que ingresan y tienen más).

Claro, los economistas y la prensa de derechas están que trinan, y lo más suave que le llaman a este joven es marxista (qué más quiere él, que comparen su libro con “El Capital” de Marx…). Vienen a decir lo de siempre: que se siente, pero que no hay sistema mejor que el capitalismo, y que subir los impuestos para engordar las administraciones públicas ya se ha probado y no genera más que más desigualdad y corrupción. Así que haga el favor de dejar en paz a los empresarios y a las grandes fortunas, que bastante tienen que aguantar y que lo mismo se acaban marchando y a ver entonces quién crea empresas y empleo.

Como esto de los best-sellers se parece a las películas, la gira mundial de este joven le traerá pronto por España, que en este tema de la desigualdad nos hemos dedicado a fondo estos últimos años, y está también muy de moda. Te aviso por si quieres ir leyendo el libro, que tiene 700 páginas y bastantes pocas fotos. Si el libro te parece mucho, puedes leer la entrevista en Foreign Affairs, en la que Piketty explica las ideas básicas del mismo.

No te preocupes, que nadie de los que debata el libro en las tertulias de por aquí será premio Nobel y, por esto de poder opinar con más libertad, tampoco lo habrán leído. Así que rápidamente nos iremos a la fase que nos gusta del debate, centrada en criticar a los políticos, quejarnos de los empresarios, maldecir la pasividad de los ciudadanos, etc., etc., etc. En el fondo, asistiremos a la ceremonia tradicional “El Rey ha muerto. Larga vida al Rey”, y volveremos a prestar vasallaje al único Rey que hemos conocido, al Capital.

Casi nadie se fijará que, en el fondo, seguiremos hablando del Capital como si esa fuese a ser la máquina que mueva el mundo en el Siglo XXI, porque los economistas de izquierdas y de derechas son incapaces de imaginar un escenario diferente.

Casi nadie se fijará en la dura hipótesis de trabajo que asume Piketty: el crecimiento hasta final de siglo será lento, porque los dos motores que lo han impulsado en el Siglo XX están gripados (demografía y productividad).

Casi nadie se dará cuenta que, realmente, esos son los motores que hay que arreglar, y para eso tenemos que dejar de dividirnos entre izquierdas y derechas, entre empresarios y trabajadores y trabajar juntos en sentar las bases de un futuro diferente.

El propio Piketty lo explica en la entrevista en Foreign Affairs: recuperar el crecimiento e invertir en educación son la verdadera receta para acabar con la desigualdad. El problema es que ya nadie espera políticos (ni de izquierdas, ni de derechas), que sean capaces de aplicar esas dos recetas, y por eso los economistas se centran en lo único en lo que sí pueden ponerse de acuerdo: en subir los impuestos.

Mal vamos.

Un pensamiento en “El Capital ha muerto, viva el Capital

  1. Casi nadie asumirá esa hipótesis del crecimiento lento, o sea, olvidarse del crecimiento, el atractor de todo economista que se precie. Creciendo todo se resuelve. ¿Sí? NO¡¡¡
    No se resuelve lo fundamental: el crecimiento de las personas y de la sociedad. Simplemente la tarea es asumir el no crecimiento, ver lo bueno que hay en ello, y gestionarlo: repartir riqueza, repartir oportunidades, aprovechar la vida para vivirla y no para comprar smarphones.
    Y lo primero, resolver la situación de l@s marginados, los habitantes del umbral de la riqueza, que es adonde apunta Pikkety. Porque es el capital el que genera desigualdad que es de lo que viven los ricos ambiciosos.

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