La Divina Comedia del I+D+i (Infierno: 2 de 4)

Empecemos pues con nuestro viaje, que repasará en este post los 9 pecados del Sistema de I+D+i.

Igual que en el viaje de Dante, en la antesala del infierno nos aguardan los indiferentes (”ignavi”), los que nunca se comprometen a nada, los que todo les da un poco igual. De esos también tenemos en el Sistema de I+D+i, y me parece bien el castigo que propone Dante para ellos: ni siquiera tienen sitio en el infierno. Le haré caso y no les dedicaré ni media línea más, no se la merecen.

Si tú estás leyendo ésto, es porque no te dará todo igual. Habrás visto los pecados de nuestro Sistema y querrás saber si alguien más los está viendo, y por qué estamos todos callados, como en el desfile del traje invisible del emperador…

Te voy a contar 9 que para mí son claros, me interesará conocer también los que tú estás viendo:

  1. Un pecado no venial, es el de quienes hacen del Sistema de I+D+i un fin en sí mismo. Se olvidan de que el Sistema debe estar al servicio de las empresas y la sociedad. Dante ponía a los traidores en el último círculo, y probablemente no haya peor traición que ésta.
  2. Vinculado al anterior, está el de la endogamia. El sistema a veces huele a cerrado: nos encontramos siempre los mismos, que nos contamos las mismas historias que sólo nosotros entendemos. No circula el aire y, lo que es peor, el Sistema acaba siendo un lobby reactivo y resistente a quienes tratan de abrir un poco las ventanas.
  3. Otro no menos grave es el de la mediocridad, el del “café para todos“. Tenemos un Sistema que, en no pocas ocasiones, trata de igual manera a quien crea valor de forma sostenida, y a los vendedores de humo (y, a veces, castiga a los primeros y recompensa a los segundos).
  4. Claro que, en gran medida, es debido a otro mal: que el Sistema es ciego para el valor, y únicamente es capaz de reconocer el coste. Y en los mercados que funcionan por coste, los centros de investigación no pasan de ser agencias de body-shopping, más o menos sofisticadas: se venden horas, a precio de coste (subvencionado).
  5. Del universo de lo público, ha heredado varios vicios. Quizá el peor de ellos es el de la incapacidad de trabar consensos sólidos sobre las cuestiones fundamentales. Y en cuatro años, por más que a algunos se les antojen largos, no da tiempo a cambiar casi nada…
  6. El universo de lo privado también le ha dejado la manzana envenenada de los agentes privados que se incorporan a la gobernanza del sistema y únicamente van buscando el beneficio inmediato para sus empresas (que, a fin de cuentas, son las que le pagan el sueldo ¿no?)
  7. El público-privado ha generado sus propios defectos, y quizá el peor sea la inercia: acabar con una sociedad público-privada (aunque su objetivo inicial haya quedado plenamente obsoleto), es más difícil que hacer un fuera de juego en un futbolín. Los públicos por los privados, y los privados por los públicos, se hace un arte del mirar hacia otro lado.
  8. A todos esos defectos, se suma el de la autocomplacencia, la falta de crítica, el renunciar a arreglar lo que está torcido: no estamos tan mal, nuestro Sistema funciona razonablemente bien, ya se sabe lo que son estas cosas. En otras partes funciona peor.
  9. Y dejo para el último el pecado que acabó con la Torre de Babel, el atroz pecado de la desunión, que enfrenta a los que tendrían que comportarse como hermanos. La Ciencia contra la Tecnología, y las dos contra la Innovación, y a la inversa. La Cultura contra la Industria. Todos contra todos, en la batalla por los fondos públicos, todo vale.

Seguro que me dejo alguno, seguro que no todos tienen la misma gravedad. Pero todos los que te he contado están presentes, en mayor o menor medida. En el Sistema Vasco, y en el Español, y en el Europeo, y en el de cada Territorio Histórico, y en el de cada Comunidad Autónoma… El que esté libre, que tire la primera piedra.

Y me preguntaréis, y tú, Guiller, cómo aguantas en medio de semejante lodazal. Pues por dos cosas:

  • una porque con el tiempo todos los pecados te contaminan, y te vas acostumbrando. Ya no duele como al principio, te vas “institucionalizando” ¿o te piensas que conozco estos pecados sólo de vérselos a otros? No, tan pecador soy como todos, a veces el peor, porque he visto mucho más de lo que otros ven y he callado, he sido cómplice con mi silencio.
  • y dos, porque en este charco resulta que tenemos metida una de las ruedas tractoras del cámión del futuro de nuestra economía, y si nadie se tira al fango a empujar para ver si lo sacamos, me temo que aquí se hundirá. Los que comentan la jugada desde el borde de la mierda tienen muy buena perspectiva, una lástima que su hombro no llegue para empujar.

¿Nos acabarán devorando estas arenas movedizas, o seremos capaces de sacar el camión del barro?

Le oía esta mañana en una magnífica intervención a la Secretaria General de Confebask “Valores que construyen proyectos”, y en su mensaje estaba la respuesta a esta pregunta, y también a la salida de la crisis. Tan sencillo y tan difícil como recordar los valores de toda la vida, los que hemos aprendido de nuestras madres y de nuestros padres: “Las cosas se hacen bien, o no se hacen”: el esfuerzo compartido, la asunción de riesgos, la humildad, la perseverancia, el aprender de nuestros errores…

Si somos capaces de seguir esos consejos, saldremos del Infierno, seguro. Aunque, como hemos sido muy pecadores, antes de llegar al cielo, nos tocará pasar por el Purgatorio… Allí os espero, en el siguiente post (Dante recorrió el infierno en 24 horas, no sé yo si a mí para mañana me habrá dado tiempo…)

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