La luz verde al final del muelle

Hay una cita del escritor Scott Fitgerald que nos dice que la verdadera inteligencia consiste en ser capaz de tener simultáneamente en la cabeza dos ideas opuestas, y aún así mantener la capacidad de seguir funcionando.

Necesitamos de esa variedad de inteligencia, porque vivimos en un mundo cada vez más complejo, lleno de paradojas. Y las paradojas con frecuencia nos paralizan, nos llevan a no tomar ninguna decisión… Y cuando nosotros no somos quienes decidimos nuestro destino, otros lo acaban haciendo por nosotros.

Ocurre por ejemplo con la internacionalización de nuestro Sistema de Ciencia y Tecnología. Si financiamos a nuestros investigadores con dinero que procede de los impuestos que pagamos las empresas y personas en Euskadi, es evidente que los resultados de su investigación deben revertir a nuestra sociedad. Pero por otra parte el mercado del conocimiento es global, y no entiende de fronteras… Necesitamos comprar y vender tecnologías en ese mercado global, porque si queremos crear un “mercado protegido”, condenaremos a nuestras empresas a tecnologías menos competitivas. Y ellas no pueden elegir, tienen que vender en el mercado global. Un poco lío ¿verdad?

Es un debate que se reproduce en todas partes, sobre el que estoy leyendo mucho. De lo mejor que he encontrado, la línea de trabajo del Institute of Technology & Innovation Management (TIM), de la Hamburg University of Technology (TUHH). Si os interesa este debate, os animo a seguir sus conclusiones (empezaron en 2007, llevan cinco años trabajando y estudiando datos que les permitan tomar decisiones en los centros tecnológicos alemanes, ante la creciente tendencia de las empresas alemanas de investigar en terceros países):

Relatively recently, this phenomenon has also spread to emerging countries known for their scientific capabilities. This trend is reflected in the increasing number of offshore research and development (R&D) centers located in emerging economies such as China and India and in the increasing number of patents granted to multinational firms on inventions made at such foreign locations, as a recent analysis (March 2012) by us shows. For instance, most of the DAX-30 firms in Germany that conduct in-house R&D, have R&D presence in India, as defined by the Frascati Manual. The activities are often organized in the form of an offshore captive center, an international joint venture, a third-party offshore outsourcing contract (contract R&D), or a cooperation with academic and/or research institution abroad.

Under the aegis of Research Project “Global Innovation” we seek to observe, analyze and forecast developments in the field of globalization of innovations. This project is an initiative of the Institute of Technology and Innovation Management (TIM) at Hamburg University of Technology (TUHH) and has been launched in January 2007. It originally consisted of two major studies to understand the impact of Offshore R&D. In the meantime its scope has been extended to include trends like “Bottom of the Pyramid” (BOP), “Grassroot Innovations” and “Frugal Innovations“. Additionally, we also monitor outward foreign direct investments (FDI) from emerging economies, especially in their technology-seeking aspects. India and Indo-German economic relations stand in a particular – though non-exclusive – focus of our studies at present.

“Offshore captive center”, “International joint venture”, “third-party offshore outsourcing contract”, “Bottom of the Pyramid”… Palabras que tendremos que aprender, que tendremos que interpretar, hacer nuestras. No será fácil, para ello deberemos movernos entre paradojas, usar la inteligencia de la que nos hablaba Scott Fitgerald…

Ya sabes que yo utilizo la expresión “joven” por inspiración de un personaje suyo, Jay Gatsby, que utilizaba la expresión “old sport” como saludo habitual. “The Great Gatsby” es otra de las historias que me acompañan, como al protagonista le acompañaba la luz verde que brillaba al final del muelle.

Gatsby believed in the green light, the orgastic future that year by year recedes before us. It eluded us then, but that’s no matter  – tomorrow we will run faster, stretch out our arms farther. . .   And then one fine morning… –
So we beat on, boats against the current, borne back ceaselessly into the past.

Leí el libro siendo yo joven, y no me gustó demasiado la historia, y tampoco el final. Sin embargo, con el paso de los años se ha convertido en uno de mis libros de cabecera, al que suelo volver, buscando la luz verde al final del muelle, y esa última frase que se ha quedado a vivir conmigo.

Me ha vuelto estos días a la cabeza, quizá por la pulsera verde que me acompaña ahora ; )

A Scott Fitgerald se le considera el portavoz de la «Generación Perdida», aquellos estadounidenses nacidos en la última década del siglo XIX a los que les tocó madurar durante la Primera Guerra Mundial. Él, como Gatsby o como yo, también creía en el infinito poder de la esperanza, y te interesa conocer el final de la cita con la que empezaba el post, el ejemplo que ponía de convivir con dos ideas opuestas:

“Uno debe, por ejemplo, ser capaz de ver que no tiene ninguna esperanza de conseguir algo y, sin embargo, tener la firme determinación de alcanzarlo algún día.”

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