El Campamento Paciencia

El 27 de Octubre suelo cada año hacer una celebración particular. Es una fiesta privada, conmigo mismo.

La efemérides no es excesivamente conocida, y se remonta a 1915, exactamente a las 5 de la tarde. A esa hora, Sir Ernst Shackleton dio orden a su tripulación de abandonar el Endurance, cuyo casco había sucumbido a la presión de las placas de hielo.

Atrapados en el Hielo

Atrapados en el Hielo

Desde Diciembre de 1914, el Endurance había hecho frente a condiciones excepcionalmente duras de hielo, recorriendo más de mil setecientos kilómetros desde las remotas estaciones balleneras de isla San Pedro, a las puertas del Círculo Polar Antártico.

Cuando sólo les separaban ciento sesenta kilometros de su meta (la Antártida), las placas de hielo detuvieron el buque. El Endurance quedó atrapado en el hielo, prisionero de la deriva hacia el noroeste del mar de Webdell, cada vez más lejos de la tierra que habían estado tan cerca de alcanzar.

A la tripulación le esperaban varios meses en el infierno polar, a la deriva en el mismo bloque de hielo que había destrozado su barco (primero en el Campamento Océano, luego en el Campamento Paciencia). Consiguieron después alcanzar la deshabitada Isla Elefante, desde donde Shackleton con otros cinco hombres zarparon en una pequeña barca (el James Caird) para alcanzar la Isla San Pedro y poder organizar el rescate.

El 30 de Agosto de 1916, después de varios intentos fallidos, Shackleton consiguió rescatar a toda su tripulación de la Isla Elefante (sin demasiado apoyo del Gobierno de Su Graciosa Majestad, por cierto, más ocupado en la Primera Guerra Mundial que en financiar el rescate de 27 exploradores polares. Shackleton le escribió a su esposa: “Lo he conseguido, maldito Ministerio de Marina, no se ha perdido ni una vida y hemos pasado por el infierno“).

No consiguieron su objetivo de explorar la Antártida, al menos en aquella ocasión. ¿Y por qué celebro entonces el 27 de Octubre, la fecha de un naufragio en el hielo?

En una escena de la película A Good Year (Ridley Scott, 2006), el tío Henry (soberbio Albert Finney) gana a su sobrino un partido de tenis. El niño coge un cabreo monumental por haber perdido, y entonces el tío le dice que debería celebrarlo, y no lamentarlo.

You’ll come to see that a man learns nothing from winning. The act of losing, however, can elicit great wisdom. Not least of which is, uh… how much more enjoyable it is to win. It’s inevitable to lose now and again. The trick is not to make a habit of it.

Ha sido más de una vez en mi vida que he tenido la sensación de ir a la deriva en un gigantesco bloque de hielo. Algunas de ellas han coincidido con el mes de Octubre, y eso me ha llevado en el tiempo a celebrar el 27, para recordarme a mí mismo que en esta vida es inevitable perder de vez en cuando. Pero que si en esos casos consigo aprender, consigo no hacer del fracaso un hábito, y consigo no olvidar que ganar es más divertido, tendré motivos para celebrar que he perdido.

Supongo que los exploradores polares tendrían que tener un juego mental parecido. Cuando salían del puerto toda la ciudad iba a despedirlos como héroes, pero cuando llevaban unos meses andando perdidos por el hielo, los titulares cambiarían: “Muy listos no deben ser para meterse en semejante aventura” ó “Para qué querrán explorar el polo, con lo bien que se vive al Sur de Islandia“.

Hay también en la historia del Endurance una lección sobre la determinación de las personas que formaban parte de la Expedición Polar TransAntártica. Gracias al excelente trabajo de Frank Hurley, tenemos imágenes extraordinarias de la tripulación en su inagotable lucha contra los elementos. Cuando el hielo bloqueó el casco, bajaron a cortar el hielo con picos y palas buscando abrir un canal hacia el mar abierto, aunque inútilmente…(como dijo Shackleton, lo que el hielo agarra, lo guarda). Sería casualidad que el barco se llamase Endurance, cuya traducción al castellano podría ser Resistencia, aunque probablemente el término en euskera Iraupen sea más preciso.

Ernest Shackleton Endurance expedition 10

Así que este 27 de Octubre celebraré una vez más el éxito de la determinación frente a la adversidad, frente a los obstáculos.

Hasta el 27 de Octubre de 2030, habrá muchas más celebraciones. Algunas surcando el mar abierto y otras en una placa de hielo a la deriva en el Campamento Paciencia. Porque como bien decía Shackleton, “Nunca la bandera arriada, nunca la última empresa”.

Salud.

Bonus track 1:

Hoy en día, Ernst Shackleton es mostrado en las principales Escuelas de Negocios del mundo como un ejemplo de liderazgo en situaciones de crisis (ver por ejemplo, Leadership in Crisis: Ernest Shackleton and the Epic Voyage of the Endurance,  Harvard Business Publishing 2003)

El actual HMS Endurance es un rompehielos de clase 1A1 al servicio de la Armada de Su Majestad. Con base en Portsmouth pero realizando incursiones antárticas anuales con objetivos científicos, donde puede llegar a penetrar a través de 0,9 metros de hielo a una velocidad media de 3 nudos, con una tripulación de 126 mariner@s y portando dos helicópteros Westland Lynx. Esta potencia no le impidió el 16 de Diciembre de 2008 tener un serio percance que a punto estuvo de hundirlo. La mar tiene estas cosas.

HMS Endurance

HMS Endurance

Bonus track 2:

Sobre lo relativo del éxito y del fracaso, y sobre cómo convivir razonablemente con este último, el cine se ha ocupado en varias ocasiones. He visto este mes Little Miss Sunshine (2006, Jonathan Dayton & Valerie Faris) (thanks sis!), y merece la pena unas palomitas.

Frank: Do you know who Marcel Proust is?
Dwayne: He’s the guy you teach.
Frank: Yeah. French writer. Total loser. Never had a real job. Unrequited love affairs. Gay. Spent 20 years writing a book almost no one reads. But he’s also probably the greatest writer since Shakespeare. Anyway, he uh… he gets down to the end of his life, and he looks back and decides that all those years he suffered, those were the best years of his life, ‘cause they made him who he was.

12 pensamientos en “El Campamento Paciencia

  1. Hace poco conocí a Xesco Espar, ex-entrenador del equipo de balonmano del F. C. Barcelona. Le gusta comentar que al año siguiente de haber ganado la Liga y la Champions fue sustituido. Y se define a sí mismo como “fracasólogo”. Entiendo que esta definición es muy práctica en el ambito deportivo. Los equipos se encuentran continuamente con el resultados adversos. Una de las cosas que más me gustaron de él, es que dice que los momentos bajos están continuamente presentes en su vida, pero que procura quedarse el menor tiempo posible en los valles.

  2. Aprendí hace tiempo de un gurú (en este caso de verdad, porque es indio) de la gestión, Jagdish Parikh, un principio de gestión que me ha servido toda la vida: Management by detached Involvement. Lo desarrolla en “Managing Your self” un libro raro para los occidentales.
    Adecuado juego de palabras que apunta a la dificultad que tienen algunas personas de manejarse ellas mismas (como jefes), cuando preteneden manejar a otras(como colaboradores).
    Management by detached involvement: Intentar con todas las fuerzas, con pasión, conseguir los objetivos. Después….. aceptar los resultados que se consigan. Y a por otros.
    Así se consigue superar el “gap” entre lo que podemos y lo que creemos se nos exige. Y además nos integramos en redes de ayuda mutua, superando la falsa idea del “heroe” que lo puede todo.
    Una parte del problema radica en llamar fracaso al resultado que es diferente al que perseguíamos.
    Llamémoslo aprendizaje y así avanzamos.

  3. Hola Guiller,
    Interesante la celebración del abandono del Endurance. Tengo y he recomendado muchas veces el visionado del espléndido documental sobre la hazaña de este hombre tenaz, comprometido. También hay una versión para TV, aunque me gustó menos, y como dices son muchos los que hoy se hacen eco en las escuelas de negocios.
    Escuchando esta semana a Txema Villate, en una conferencia sobre liderazgo, he vuelto a recordar tu charla con el video Did you Know?, y el entusiasmo que tanto en ella como en este blog despliegas. Gracias!
    Ah, y tomo nota de la película ( el diálogo sobre Proust, me recuerda a un libro de Bennett “Una lectora poco común”, la reina de Inglaterra pregunta : “¿Ha leído ud. a Proust?”, ante la mirada atónita de su interlocutor…)
    Un saludo 😉

  4. Mis esker danori,

    @Alberto. Cuando era chaval entrené baloncesto y también fui obstaculista (los que caen al foso lleno de agua y tienen que seguir corriendo). Era malísimo, y estaba todo el día en el banquillo o de reserva, pero también aprendí muchísimo.

    @Juan Mari, voy a ver si leo y aprendo más de eso del management by detached involvement. Me interesa.

    @Julen, sobre convicción tengo pocas lecciones que darte, que la estela que dejas no la hacen los barcos que van a la deriva.

    @Miren, eta zorionak zuri ; )

    y gracias también @Maribel, tengo también el libro y el vídeo por casa, soy fan de Shackleton. Desde el guisante verde, me sigues demostrando constantemente que invertir en cultura es la mejor de las inversiones, así que leeré a Bennett.

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