La Defensa Francesa de Rick

Hasta los malos jugadores de ajedrez sabemos que la apertura de cada partida encierra las claves de todo el desarrollo posterior. Humphrey Bogart era un jugador experto (después de la crisis de 1929, se ganaba algunos cuartos apostando en partidas de ajedrez que jugaba en los parques de Nueva York), y fue él quien propuso introducir en las primeras escenas de Casablanca (Curtiz, 1942) un tablero de ajedrez. Jugaba contra sí mismo, y en el turno que vemos en la escena, está jugando con negras, y plantea la llamada Defensa Francesa: una apertura muy complicada, pero llena de oportunidades.

Hasta los malos jugadores de ajedrez sabemos que la apertura de cada partida encierra las claves de todo el desarrollo posterior. Humphrey Bogart era un jugador experto (después de la crisis de 1929, se ganaba algunos cuartos apostando en partidas de ajedrez que jugaba en los parques de Nueva York), y fue él quien propuso introducir en las primeras escenas de Casablanca (Curtiz, 1942) un tablero de ajedrez. Jugaba contra sí mismo, y en el turno que vemos en la escena, está jugando con negras, y plantea la llamada Defensa Francesa: una apertura muy complicada, pero llena de oportunidades.

Casablanca 10Toda la película Casablanca está llena de símbolos (Umberto Eco escribió un precioso artículo al respecto), y muy probablemente no fue casual la elección de la apertura de Bogart. Cuentan de él que como jugador de ajedrez era “difícil de ganar” (ser invencible es diferente que ser vencedor, un matiz que merece la pena considerar).

Me venía a la cabeza todo ello cuando preparaba este primer post de un curso complicado, pero lleno de oportunidades ; ). Acabé el curso pasado con un artículo en Ekoberri (”Defendamos nuestra Industria“). Algunos entre líneas han leído que el artículo dibujaba una estrategia ofensiva (eso pasa también en ajedrez: algunas aperturas agresivas se llaman Defensa, como la Siciliana).

Nada más lejos de mi intención. Cuando planteo que debemos defender la industria de Euskadi, no estoy pensando en atacar el resto de los sectores. Tampoco planteo que nuestro Sistema de Ciencia deba ponerse al servicio exclusivo de la economía. La Ciencia tiene reglas propias, y sería un grave error plantear una estrategia en la que la utilidad económica a corto plazo guiase las decisiones de nuestro sistema científico. Carlos Martínez Alonso y Javier López Facal publicaban precisamente esta semana un interesante artículo en El País “La Investigación, subordinada al Mercado“, criticando las políticas que supeditan la Ciencia a la creación inmediata de valor en el mercado.

Cuando hablo de defender nuestra industria, quiero decir que no podemos apostar por todo. En el gran casino en que se está convirtiendo la economía mundial, hay que elegir las apuestas. Ojalá pudiésemos apostar por todo, pero vivimos en tiempos de presupuestos menguantes, y no hay peor elección que repartir la miseria, porque después vendrá más miseria.

Y para mí, defender la industria es en primer lugar apostar por ella en los presupuestos, en las prioridades. Y también, apostar por las políticas que nos ayudarán a medio y largo plazo a transformar nuestra industria en una industria del conocimiento, como por ejemplo las políticas fiscales, las de nuestro sistema de salud, las de educación, las de cultura o las de ciencia, tecnología e innovación. Y con ello quiero decir que se hagan buenas políticas, con la vista en el largo plazo, con una gobernanza sólida, no que se busque su instrumentalización a corto plazo. En estos temas, como en el ajedrez, en cada movimiento hay que pensar en todos los que vendrán después, pero hay que ir paso a paso, sin saltarse jugadas (qué bien escrito el breve “Aurrera Bideaz” de Etxenike!)

Y ya sé que una cosa es decir, y otra es hacer. No es fácil encontrar el liderazgo para imprimir ese mix en las políticas, acostumbradas a ir cada una por su lado, y con la vista en el corto plazo. Si estuviésemos en Casablanca, bastaría seguir los consejos de Rick: a Jan le fue muy bien insistiendo en su apuesta por el 22 negro.

Por desgracia, el dueño del casino ahora se llama Globalización y es bastante más estúpido y especulador, y desde luego no ayuda a los refugiados, como lo hacía Rick. Se dedica más bien a destruir países, empezando por los más débiles. Algún día no muy lejano lo que está pasando en Africa, mientras miramos hacia otra parte y nos quejamos de nuestros problemas, nos pasará una factura muy difícil de pagar.

Así que no nos queda otra que seguir consejos más antiguos, y resistir en nuestro particular paso de las Termópilas. No es momento de enfrentar la industria con la Ciencia o con el resto de prioridades, no es el momento de enfrentarnos unos contra otros, sino el de apoyarnos con inteligencia, jugando una partida en la que las ganadoras serán las generaciones que vengan después de nosotros.

Al final, la verdadera fuerza de un espartano reside en el guerrero junto a quien combate. Así que respétale y hónrale, y eso mismo recibirás a cambio. Primero, se lucha con la cabeza. y luego con el corazón”.

En fin, las cosas no cambian tanto ¿verdad? “The fundamental things apply, as time goes by…“. Hablaremos más de Casablanca este curso, como alguien comentó no hace mucho, guarda interesantes lecciones para un Sistema como el nuestro.

2 comentarios en “La Defensa Francesa de Rick”

  1. Paul Ortega says:

29/08/2011 at 4:29 pm

Ya veo, Guiller, que estás de “vuelta al cole”. Interesantes variaciones (y más reflexiones) sobre tu artículo “Defendamos nuestras industrias” del pasado julio. Desde luego, vivimos tiempos convulsos, pero sería mejor “no ponernos de los nervios” (pese a la evidente gravedad de la crisis). Aporto alguna cosita más para ponernos en perspectiva: Como relata Tony Judt en su soberbia “Postguerra – Una historia de Europa desde 1945″, hemos sufrido ya grandes crisis económicas. Baste recordar la de 1973 en la que de la noche a la mañana los principales productores de petróleo árabes, en medio de la guerra del Yom Kippur, hacen incrementar en un 70% el precio del petróleo y que pocos años después, en 1979, con la incertidumbre creada con el derrocamiento del Sha de Persia, en unos pocos meses, el precio del crudo se incrementó de nuevo en un 150%. Se dió una subida de precios y salarios sin precedentes, y seguidamente una pérdida de empleo fortísima en toda Europa. Cuenta Judt que “el hecho de que los dirigentes europeos parecieran haber perdido el control de la situación era una fuenta de ansiedad generalizada”.
¿Te suena algo, verdad? Ya ves, Guiller, que la historia (como el ajedrez, la literatura y el cine) nos puede enseñar mucho. Estoy contigo hay que acertar en las apuestas y con visión también de futuro.
En proximos posts (y tal vez también tomando alguna cervecita ¿no, Guiller?) espero seguir también con estas reflexiones. Es tiempo de acción, sabiduría y apuestas, de que se tome el control de la situación, no de parálisis ni de vaivenes. Goiz arte!

  1. Juan says:

13/06/2012 at 8:10 am

Y mientras tanto algunos piden que se apueste por la mineria!!!!!
Como diría Forges pais!!!!

Toda la película Casablanca está llena de símbolos (Umberto Eco escribió un precioso artículo al respecto), y muy probablemente no fue casual la elección de la apertura de Bogart. Cuentan de él que como jugador de ajedrez era “difícil de ganar” (ser invencible es diferente que ser vencedor, un matiz que merece la pena considerar).

Me venía a la cabeza todo ello cuando preparaba este primer post de un curso complicado, pero lleno de oportunidades ; ). Acabé el curso pasado con un artículo en Ekoberri (”Defendamos nuestra Industria“). Algunos entre líneas han leído que el artículo dibujaba una estrategia ofensiva (eso pasa también en ajedrez: algunas aperturas agresivas se llaman Defensa, como la Siciliana).

Nada más lejos de mi intención. Cuando planteo que debemos defender la industria de Euskadi, no estoy pensando en atacar el resto de los sectores. Tampoco planteo que nuestro Sistema de Ciencia deba ponerse al servicio exclusivo de la economía. La Ciencia tiene reglas propias, y sería un grave error plantear una estrategia en la que la utilidad económica a corto plazo guiase las decisiones de nuestro sistema científico. Carlos Martínez Alonso y Javier López Facal publicaban precisamente esta semana un interesante artículo en El País “La Investigación, subordinada al Mercado“, criticando las políticas que supeditan la Ciencia a la creación inmediata de valor en el mercado.

Cuando hablo de defender nuestra industria, quiero decir que no podemos apostar por todo. En el gran casino en que se está convirtiendo la economía mundial, hay que elegir las apuestas. Ojalá pudiésemos apostar por todo, pero vivimos en tiempos de presupuestos menguantes, y no hay peor elección que repartir la miseria, porque después vendrá más miseria.

Y para mí, defender la industria es en primer lugar apostar por ella en los presupuestos, en las prioridades. Y también, apostar por las políticas que nos ayudarán a medio y largo plazo a transformar nuestra industria en una industria del conocimiento, como por ejemplo las políticas fiscales, las de nuestro sistema de salud, las de educación, las de cultura o las de ciencia, tecnología e innovación. Y con ello quiero decir que se hagan buenas políticas, con la vista en el largo plazo, con una gobernanza sólida, no que se busque su instrumentalización a corto plazo. En estos temas, como en el ajedrez, en cada movimiento hay que pensar en todos los que vendrán después, pero hay que ir paso a paso, sin saltarse jugadas (qué bien escrito el breve “Aurrera Bideaz” de Etxenike!)

Y ya sé que una cosa es decir, y otra es hacer. No es fácil encontrar el liderazgo para imprimir ese mix en las políticas, acostumbradas a ir cada una por su lado, y con la vista en el corto plazo. Si estuviésemos en Casablanca, bastaría seguir los consejos de Rick: a Jan le fue muy bien insistiendo en su apuesta por el 22 negro.

Por desgracia, el dueño del casino ahora se llama Globalización y es bastante más estúpido y especulador, y desde luego no ayuda a los refugiados, como lo hacía Rick. Se dedica más bien a destruir países, empezando por los más débiles. Algún día no muy lejano lo que está pasando en Africa, mientras miramos hacia otra parte y nos quejamos de nuestros problemas, nos pasará una factura muy difícil de pagar.

Así que no nos queda otra que seguir consejos más antiguos, y resistir en nuestro particular paso de las Termópilas. No es momento de enfrentar la industria con la Ciencia o con el resto de prioridades, no es el momento de enfrentarnos unos contra otros, sino el de apoyarnos con inteligencia, jugando una partida en la que las ganadoras serán las generaciones que vengan después de nosotros.

Al final, la verdadera fuerza de un espartano reside en el guerrero junto a quien combate. Así que respétale y hónrale, y eso mismo recibirás a cambio. Primero, se lucha con la cabeza. y luego con el corazón”.

En fin, las cosas no cambian tanto ¿verdad? “The fundamental things apply, as time goes by…“. Hablaremos más de Casablanca este curso, como alguien comentó no hace mucho, guarda interesantes lecciones para un Sistema como el nuestro.

2 comentarios en “La Defensa Francesa de Rick”

  1. Paul Ortega says:

29/08/2011 at 4:29 pm

Ya veo, Guiller, que estás de “vuelta al cole”. Interesantes variaciones (y más reflexiones) sobre tu artículo “Defendamos nuestras industrias” del pasado julio. Desde luego, vivimos tiempos convulsos, pero sería mejor “no ponernos de los nervios” (pese a la evidente gravedad de la crisis). Aporto alguna cosita más para ponernos en perspectiva: Como relata Tony Judt en su soberbia “Postguerra – Una historia de Europa desde 1945″, hemos sufrido ya grandes crisis económicas. Baste recordar la de 1973 en la que de la noche a la mañana los principales productores de petróleo árabes, en medio de la guerra del Yom Kippur, hacen incrementar en un 70% el precio del petróleo y que pocos años después, en 1979, con la incertidumbre creada con el derrocamiento del Sha de Persia, en unos pocos meses, el precio del crudo se incrementó de nuevo en un 150%. Se dió una subida de precios y salarios sin precedentes, y seguidamente una pérdida de empleo fortísima en toda Europa. Cuenta Judt que “el hecho de que los dirigentes europeos parecieran haber perdido el control de la situación era una fuenta de ansiedad generalizada”.
¿Te suena algo, verdad? Ya ves, Guiller, que la historia (como el ajedrez, la literatura y el cine) nos puede enseñar mucho. Estoy contigo hay que acertar en las apuestas y con visión también de futuro.
En proximos posts (y tal vez también tomando alguna cervecita ¿no, Guiller?) espero seguir también con estas reflexiones. Es tiempo de acción, sabiduría y apuestas, de que se tome el control de la situación, no de parálisis ni de vaivenes. Goiz arte!

  1. Juan says:

13/06/2012 at 8:10 am

Y mientras tanto algunos piden que se apueste por la mineria!!!!!
Como diría Forges pais!!!!

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