Las raíces de la libertad

Ya sabéis que he andado esta semana en México DF, conociendo sus personas y su sistema de Ciencia y Tecnología. Ya os iré contando, que estas cosas es mejor hacerlas de forma reposada (como el tequila). Os adelanto que he venido con muchas ganas de volver, me ha cautivado su presente, y sobre todo me ha cautivado su futuro.

Por cierto, andan en precampaña (como en Euskadi…) y el candidato a la Presidencia por el PRI, Enrique Peña Nieto, que parece que está en las quinielas para ganarlas, les ha explicado hace unos pocos días a sus electores que:

“la ciencia es la llave del desarrollo, es la llave mágica del desarrollo y del crecimiento, es la llave que puede potenciarnos para ser un país de primera y generar condiciones de mayor igualdad entre todos los mexicanos.  Considero que México necesitar invertir más y mejor en ciencia y tecnología, y para ello tenemos que pasar del discurso a los hechos.”

Y por si alguien no había entendido, les ha explicado:

“Está muy claro que nuestro país se ha rezagado, no leyó a tiempo lo que estaba ocurriendo en el mundo, no así en lo que deberíamos de haber hecho”

Espero que este joven no cambie de opinión cuando sea Presidente, porque ahora mismo México anda por las posiciones de cola en inversión en I+D, y me parece clave para su futuro que construya un Sistema de Ciencia y Tecnología que ayude a su industria a ganar competitividad, y a su sociedad a ganar criterio.

He aprovechado para releer al también mexicano Octavio Paz, que tenía algún texto suyo por casa de cuando devoraba los libros, o ellos me devoraban a mí. Ya sabéis que el lunes fue Sant Jordi, así que en el post de esta semana tocaba hablar también un poco de libros, no hay que perder las buenas costumbres, a pesar de los recortes ; )

Octavio Paz, Nobel de Literatura en 1990 y una persona muy comprometida con el futuro de su país, nos dejó citas que encerraban una profecía muy certera de lo que nos está ocurriendo en Occidente, de lo que les puede ocurrir también a los países emergentes:

“El libre mercado probó ser más eficaz que la economía estatal, pero el mercado no es una respuesta a las necesidades más profundas del hombre. En nuestros espíritus y en nuestros corazones hay un hueco, una sed, que no pueden satisfacer las democracias capitalistas, ni la técnica”

Me ha venido bien leer, redescubrir a este escritor que aprendió a aceptar las paradojas como fuente de sabiduría, y que siempre defendió la pluralidad de ideas como la fuente del progreso (quizá por eso nunca les gustó demasiado ni a los de derechas, ni a los de izquierdas, que siempre desconfiaron de una persona con criterio propio).

Aunque tiene muchas citas muy interesantes, he elegido para titular el post una que me ha resonado más que otras, ya sabes que me gusta recordar la paradoja de que necesitamos raíces y alas:

“La libertad no necesita alas, lo que necesita es echar raices”

Ahora que estamos iniciando el viaje de regreso desde la globalización mal entendida, esta frase cobra todo su sentido. A ver cuánto tiempo tardamos en entender que cuando no respetamos nuestras raíces, ni las de los demás, acabamos siempre en lugares oscuros.

El Nobel mexicano a veces también se desesperaba un poco por los lentos progresos de su país, por la desigualdad en la distribución de su riqueza, por la ceguera de los sucesivos gobiernos de uno y otro signo. No por ello dejó de tener fe en un futuro de personas libres y con raíces, y una de las recetas que dejaba para ello era que nos convenía leer mucho, leer a los clásicos.

Ya seguiremos hablando de Ciencia y Tecnología, y de cómo Merkel por fin nos ha hecho caso y ha cambiado de opinión, se ha apuntado a las políticas que ayuden a Europa a recuperar el pulso de la economía. A ver si hay suerte y nuestro Ministro de Economía y Competitividad también hace lo propio con la inversión en Ciencia y Tecnología. No te engañes, la decisión no depende de él: depende de ti y de mí. Al menos, en eso creía Octavio Paz.

“La reforma que preveo no puede ser el resultado de la voluntad individual de un presidente; tampoco puede ser impuesta por una oposición dividida y que no ha probado ser mayoritaria. El cambio no será voluntario ni impuesto: será la natural consecuencia de la evolución política del pueblo mexicano”

A seguir trabajando, a seguir leyendo.

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