Tercera paradoja: Sobre la insostenibilidad del estado de bienestar (4 de 5)

Vaya por delante que soy consciente que este cuarto post de la serie tiene un contenido inevitablemente ideológico, y que es un tema delicado y sujeto a una considerable controversia. Mi ánimo no es manipular, sino aportar mi punto de vista subjetivo en un tema que creo que precisa de un debate sereno que nos permita abordar las necesarias tranformaciones pendientes.

Empiezo por definir a qué me refiero: el estado de bienestar se hace insostenible cuando el sistema económico-social, o no genera suficiente riqueza, o no la reparte de forma adecuada, con el resultado de que una mayoría de personas de un territorio no son capaces de mantener los niveles previos de bienestar y/o de los derechos asociados a una vida digna, y esa tendencia negativa se mantiene en el tiempo.

La complejidad de la definición no ayuda ¿verdad? Hay muchos elementos subjetivos, difíciles de medir. Seguro que otras personas utilizan otras definiciones más válidas, aunque todas acaban en eso de que “nuestros hijos serán la primera generación que vivirá peor que sus padres”.

Os podría aburrir a tablas y estadísticas, aunque para mí la que resume todo es la que recoge la evolución del endeudamiento del sector público (en % del PIB) en todo el mundo en general, y en las economías avanzadas en particular.

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Si la deuda creciese porque los estados estuviesen invirtiendo, ni tan mal. Pero lo cierto es que en los últimos años los países desarrollados han concentrado los recortes en el capítulo de inversiones, mucho menos impopulares que los recortes en gasto (como botón de muestra, el caso de España, como puede verse en este gráfico cortesía de @juanrallo).

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¿Por qué este déficit creciente, y este trasvase público de inversiones a gastos? Porque no generamos suficiente riqueza para pagar el sostenimiento del estado del bienestar, pero nos negamos a afrontarlo y entender qué hay que cambiar para corregir este problema creciente.

Y digo creciente, porque la evolución de la demografía en lo que queda de este Siglo XXI no ayuda nada… Aquí, las últimas proyecciones del INE sobre el porcentaje de población que no cotiza y sí precisa gasto social:

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Y para que quede claro, mi mensaje no es que lo público sea ineficiente, ni que la solución consista en que cada uno se busque la vida como pueda, creo en el papel fundamental de lo público como mecanismo de redistribución y justicia social.

La paradoja es que hemos avanzado en entender en qué tendría que consistir el estado de bienestar, pero estamos retrocediendo en entender cómo podemos sostenerlo…

Y así acaba mi relato de las tres paradojas. Como lo prometido es deuda, el día de Reyes, la solución : )

 

 

Segunda paradoja: El empleo que va desapareciendo (3 de 5)

Ando un poco retrasado en la serie de posts sobre las paradojas que anuncian un futuro diferente. Como quiero llegar a la noche de Reyes con el quinto post, voy avanzando.

La segunda paradoja tiene que ver con el empleo. Estamos acabando el año 2016, y los analistas están optimistas: el 2016 ha cerrado un poco mejor de lo esperado, y el 2017 tiene pinta de parecerse bastante al 2016. La economía está mejorando, y el empleo se está recuperando, aparentemente.

Y digo aparentemente, porque debajo de las estadísticas de empleo, están las cifras reales de las horas trabajadas, y la gráfica con datos del INE que te dejo, habla por si sola: el PIB se recupera en 2016 a niveles pre-crisis, pero las horas trabajadas caen un 12%.

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Esta es la segunda paradoja. Creamos riqueza, pero no creamos empleo. Y el empleo (a tiempo completo, indefinido y con un nivel retributivo aceptable) ha sido la gran máquina de la igualdad. Y esa máquina está siendo inexorablemente reemplazada por otro empleo (a tiempo parcial, temporal, y con menor nivel de retribución). Hace poco se publicaba un artículo bastante completo con muchos datos sobre esta evolución.

Para empeorar las cosas, un empleo así devuelve menos impuestos por rentas del trabajo a la administración (la segunda gran máquina de la igualdad), que se ve forzada a incrementar la presión fiscal. Una serpiente que se muerde la cola.

Y el problema no es que ahora los empresarios sean más perversos que antes, o los sindicatos estén negociando peor, o que la Administración sea más ineficiente.Tampoco es un problema de aquí, está pasando en todos los países desarrollados.

El problema es hasta ahora la máquina funcionaba, y por eso nos empeñamos en seguir la lógica que nos ha valido durante tantas décadas. Esperamos que el 2107 sea mejor, pero los datos que vienen del 14, del 15 y del 16 son tozudos: si no hay sustos crecerá el PIB y el número de empleos, pero la calidad de ese nuevo empleo creado será peor…

¿Vienen tiempos peores? No… vienen tiempos de cambios.

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Feliz año 2017 : )

 

Primera paradoja: el mundo crece, la economía no (2 de 5)

Después de la sibilina introducción en el post anterior, entramos ya en materia.

El Nobel de Economía Robert Fogel explicó en este gráfico de su libro “The Escape from Hunger and Premature Death, 1700-2100: Europe, America, and the Third World” las bases de la prosperidad que el modelo económico actual ha construido en los últimos siglos: crecimiento demográfico y avances tecnológicos que satisfacen nuevas necesidades de esa creciente población, y mejoran sus condiciones de vida, consiguiendo un ritmo de creación de riqueza desconocido en la Historia. Un círculo virtuoso que es posible que consiga este siglo erradicar el hambre y la pobreza extrema de la faz de la tierra.robert-fogel

También hemos aprendido que esa misma prosperidad genera un efecto universal de descenso de la natalidad. A medida que los países acceden a determinados niveles de renta, desciende la media de niños nacidos por mujer. America y Europa están ya estancadas, Asia a punto de alcanzar ese estado, y únicamente África seguirá creciendo fuertemente en población este Siglo XXI, en el que multiplicará por cuatro su población (de 1.000 a 4.000 Millones de personas).

Aunque lo relevante a efectos de crecimiento económico es sobre todo la formación de clases medias, que se crearon el siglo pasado en los países de la OCDE (USA, Europa y Japón), mientras que hasta 2050 le toca el turno a los países emergentes (África tardará unas décadas más).

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Si veis la gráfica, nos esperan décadas de fuerte crecimiento del consumo global derivado de la formación de las clases medias en los gigantes asiáticos.

Si miramos el otro factor de prosperidad propuesto por Fogel (avances tecnológicos que dan lugar a nuevos productos y servicios que satisfacen nuevas necesidades), os basta echar un vistazo al incremento de la inversión en I+D entre 2004 y 2016 para entender la masiva incorporación de nuevas tecnologías que se está produciendo.

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O esta gráfica de Nature, por si te quedaban dudas sobre la “bola amarilla”

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Así que, globalmente, tenemos clases medias formándose en Asia al mayor ritmo de la historia, e inversión en tecnologías creciendo también a un ritmo espectacular. La economía del mundo tendría que ir como un tiro ¿no?

Ahora mira los últimos datos del último informe del Fondo Monetario Internacional sobre la economía global, todas ellas convergiendo hacia el encefalograma plano…

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Y si aterrizas estos datos en los ingresos medios por familia, llegas a la dura conclusión de que las clases medias han iniciado un período de decrecimiento de rentas, después de muchas décadas de progreso ininterrumpido.

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En fin, ya paro de enseñarte gráficas. Necesitaba introducir todos estos datos para dejar la primera paradoja en el aire. Si el mundo crece a más ritmo de lo que hizo en el Siglo XX en personas e ideas ¿por qué la economía global ha entrado en un período de “estancamiento secular”? ¿qué es lo que está fallando?

 

 

Las paradojas que anuncian un futuro diferente (1 de 5)

Ya sabéis que en la Capilla Sixtina, entre santos y profetas, Miguel Angel dibujó a las cinco sibilas más famosas. Tiene su tema colar en el Vaticano a cinco sacerdotisas, a las que el dios Apolo inspiraba para que pudiesen ver el futuro… La rebuscada excusa es que ellas también anunciaron el fin de imperios como el griego o el romano, una condición previa para el advenimiento del nuevo reino…

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Predecir que un imperio de este mundo acabará no tiene riesgo: la Historia nos enseña que todos terminan. Acertar en qué momento terminarán, requiere algo más de habilidad. Aplicando el principio de Copérnico, los científicos han elaborado una fórmula que vincula la probabilidad de acertar y la precisión de una profecía. Este principio tiene aplicaciones tan divertidas como predecir el día del juicio final (que por cierto, también pintó Miguel Angel en la Capilla Sixtina).

Así que predecir que el sistema económico y social imperante (capitalismo global basado en la sociedad del consumo) acabará algún día, no tiene mérito. Acertar cuándo acabará, es un poco más complicado.

Ya os conté que otro científico, Thomas Kuhn, en su libro La Estructura de las Revoluciones Científicas, nos dejaba una pista muy relevante: cuando se empiezan a acumular anomalías o paradojas que no tienen explicación dentro del paradigma imperante, es que necesitamos un “nuevo paradigma”, un nuevo sistema en el que encontremos nuevas explicaciones.

¿Cuáles son las tres paradojas que anuncian el fin de este modelo? En estas semanas de fin de año voy a explicaros las tres paradojas que anuncian el fin del capitalismo global. Os avanzo los titulares:

  • El mundo crece, la economía no: Durante todo el Siglo XX, los motores de la economía han sido el incremento de población (más en particular, el de las clases medias), y la aparición de nuevas tecnologías que abrían camino a nuevos productos y servicios para satisfacer las necesidades de esa población. El Siglo XXI, esos dos motores siguen a pleno rendimiento, y sin embargo la economía mundial ha entrado en la “nueva normalidad” caracterizada por el lento crecimiento de la riqueza mundial ¿por qué?
  • Liberados del empleo, exiliados del consumo. El avance de la tecnología, y en particular de la inteligencia artificial, destruirá millones de puestos de trabajo en todo el mundo, a más ritmo del que somos capaces de crear nuevos empleos (o de nuestra capacidad de adaptarnos a esos cambios). Y sin empleo, no hay salario, y sin salario ¿cómo sobreviviremos en una sociedad en la que “eres lo que consumes”? Y si se deshacen las “clases medias” ¿qué motor tirará de la economía?
  • El sistema insostenible. Esta tercera paradoja está relacionada con las dos anteriores. En Europa hemos conquistado con esfuerzo un “estado del bienestar”: educación, sanidad, pensiones de jubilación… todo al servicio de una vida mejor de las personas. El problema es que el envejecimiento de la población, el lento crecimiento de la economía y la falta de liderazgo para abordar reformas en profundidad del sistema público nos aboca sin remedio a una profunda crisis: no salen las cuentas para pagar el sistema público que sostiene el bienestar. No te digo nada si para solucionar la segunda paradoja, sumamos la Renta de Garantía de Ingresos universal…

Tranquilidad, que este post no va de Apocalipsis, no creo que el Juicio Final se acerque. Es un post de Adviento: pronto necesitaremos un nuevo modelo para entender la economía y la sociedad, que ya está viniendo. Ese será mi regalo en el quinto y último post de la serie, que escribiré el día de los tres Reyes Magos. En estos tiempos modernos, lo mismo al final resulta que eran las cinco Sibilas Griegas : )

 

La audacia de la esperanza y el ejercicio de la conciencia

Ya sabéis que Obama inició una meteórica carrera hasta la Casa Blanca con un discurso en el año 2004 “La audacia de la esperanza” (que luego sumó con otros contenidos en un libro del mismo título).

Ya dijo entonces que no era lo mismo tener una esperanza audaz, que tener un optimismo ciego. La esperanza nos lleva a la acción, a tomar decisiones que sean capaces de cambiar las cosas, de acercarnos al objetivo que soñamos alcanzar (aunque el camino no esté a la vista con claridad).

Ya decía el siempre acertado Borges, en “El tamaño de mi esperanza”:

Y conste que lo venidero nunca se anima a ser presente del todo sin antes ensayarse y que ese ensayo es la esperanza. ¡Bendita seas,esperanza, memoria del futuro, olorcito de lo por venir, palote de Dios!
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Ensayar el futuro, seguir ese aroma, “el olorcito de lo por venir”, tiene dos tiempos: el primero es ser capaz de soñar el futuro, y el segundo es ser capaz de moverse para acercarse a él. Hoy quería sobre todo quedarme con ese segundo tiempo, con ese pasar del sueño a la acción, con eso que Bergson decía: “conciencia significa acción posible“. El ejercicio de la esperanza, el ejercicio de la conciencia, no es pensar ni es soñar, es hacer.

Este post de hoy es un homenaje y un invitación a que te sumes a la iniciativa “Fair Saturday“, que este año ya alcanza 6 países y 374 actuaciones en los que intervendrán unos 10.000 artistas y que espera superar los 150.000 euros en aportaciones para causas sociales. Porque no basta con quejarse del Black Friday, el hiperconsumismo o la insolidaridad de este sistema económico: hay que encontrar caminos para sacar de dentro de todos nosotros esa capacidad que tenemos también para ser solidarios, para disfrutar de la cultura y el arte.

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Así que ya sabes: entra en la página de Fair Saturday, busca la representación que más te guste y sal a la calle para ser solidario y disfrutar. Date prisa que las entradas se agotan : )
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Bonus Track
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A ver si me inspiro un día de estos y soy capaz de hacer un ejercicio de conciencia y de esperanza con estos datos, que ahora mismo, no me sale…

Dudando entre “Tomar cartas” o “Going postal”

Hay expresiones que en inglés o en castellano tienen significados diferentes.

En castellano “tomar cartas en un asunto” significa ocuparse, asumir que un tema es importante y decidir intevenir en él. El origen no está claro, aunque se remonta a varios siglos atrás. Puede estar vinculado a que antes de actuar se pedía a las partes implicadas que remitiesen su opinión por escrito, o a que se elaboraban documentos oficiales (“carta” tuvo en algún momento ese significado), o incluso que se acudía los mapas (“carta” también fue sinónimo de mapa) para decidir una disputa entre colonos.

En inglés “going postal” tiene un significado totalmente distinto, y más reciente. Está vinculado a un conjunto de sucesos violentos que se sucedieron en oficinas postales en USA en la década entre 1986 y 1997, en los que empleados de correos enloquecidos se liaban a tiros con los clientes. Desde entonces cuando se dice de alguien que está a punto de “going postal”, quiere decir que está a punto de explotar, de perder el control (generalmente asociado a la tensión producida en un entorno profesional).

¿Nada que ver, verdad? Pero ya ves, el libro de la saga Mundodisco de Terry Pratchet “Going Postal” (2004), se tradujo al castellano en 2011 como “Cartas en el asunto”…

Os cuento esta historia porque veo la estadística de I+D que publicó ayer el EUSTAT, y me pasa lo que me viene pasando estos últimos años, oscilo entre el sentimiento de necesidad urgente de tomar cartas en el asunto, y otras emociones más próximas al “going postal”…

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No me consuela que, en comparación a los datos provisionales publicados por Eurostat, Euskadi se sitúe un 51% por encima de España, que obtiene un 1,22% (esta semana que viene el INE publicará los datos definitivos). Porque después de haber conseguido converger en 2009, ahora hemos vuelto a caer 9,8% por debajo de la media de UE-28 (2,04%), y más todavía si nos comparamos con la Zona Euro (2,12%)…

Si me lees desde hace tiempo, ya sabrás que estoy convencido que la inversión en conocimiento es una de las claves fundamentales de nuestro futuro, de nuestra competitividad. Así que estos datos me preocupan mucho.Y más todavía la falta de eco en los medios que ha tenido la nota de prensa que salió ayer.

No será fácil que nos convirtamos en un polo de atracción del talento mundial si somos un país que invierte en estas cosas menos que la media de Europa. Y esa atracción aplica al talento de fuera, y también a nuestro propio talento (te acordarás de la historia de dos ciudades de la que hablaba hace poco…)

No busco culpables, ni creo que sea sencillo identificarlos. Sé de las dificultades de hacer magia desde las administraciones públicas, con presupuestos menguantes y necesidades crecientes. Y también sé de la dificultad de apostar a largo plazo desde el sector privado, en un entorno en el que la incertidumbre crece cada mes.

Pero si la media de la UE está subiendo, si la carrera por la apuesta en I+D de las grandes potencias industriales sigue escalando y nosotros empezamos a bajar la cuesta, no sé cómo vamos a sostener nuestra industria aquí… Si en otros sitios lo están haciendo, es que no es imposible.

Vamos, tomemos cartas en el asunto, entre todos tenemos que dar la vuelta a esta gráfica.

Se necesita más poesía

El progreso ha poblado la historia de las maravillas y los monstruos de la técnica, pero ha deshabitado la vida de los hombres.
Nos ha dado más cosas, no más ser.
Octavio Paz en la Postdata de “El laberinto de la soledad”

A ratos, el mundo me parece un lugar más oscuro, con menos sentido. Es posible que el invierno haya llegado demasiado de golpe, cargado de noticias que también son como nubes oscuras (sí, me refiero a Trump…).

Así que, en parte para refugiarme, y en parte para desquitarme y solidarizarme un poco con algunos familiares y buenos amigos que tengo en México, hoy os hablaré de libros y de poesía (todos los 12 de noviembre se celebra en México el Día Nacional del Libro ¿sabías?). Trump tendrá sus cuatro años pero, por fortuna, la poesía es eterna.

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He estado releyendo a Octavio Paz, y me he encontrado con la descripción que hacía del momento en el que le visitaba una poesía “La nube preñada de palabras viene dócil y sombría, a suspenderse sobre mi cabeza, balanceándose, mugiendo como un animal herido“. Así mismo me visitan a mí los posts que os escribo : )

Me he acordado de un libro que me vino a la cabeza en mi último post sobre la inteligencia artificial. Es “La poesía de los números“, y lo ha escrito Daniel Tammet, un autor muy peculiar, afectado por el “síndrome de savant” que solo ha sido diagnósticado a 50 personas en el mundo. Es una variedad del autismo que se caracteriza por una memoria prodigiosa, especial, por un funcionamiento del cerebro extraordinario.

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Tammet ve los números y las letras con colores, formas, emociones, y eso le permite por ejemplo ser capaz de recitar de memoria 22.514 dígitos del número “Pi”, o hacer complejísimas operaciones matemáticas de manera intuitiva, sin lapiz ni papel. La mente humana encierra misterios sorprendentes, que quizá algún día seamos capaces de comprender. Quizá ese día descubramos que la realidad, los números, la música y la poesía están unidos por ecuaciones más profundas que las que describen las leyes de la física…(Leibnitz ya decía que el placer que nos proporciona la música viene de contar, pero de contar inconscientemente. “La música no es más que aritmética inconsciente”)

Hasta entonces, me gusta saber (gracias a la mirada de Tammet) que el número cinco “es de color amarillo”, y “suena como un trueno, o como el sonido de olas rompiendo contra rocas”. También que los miércoles son azules, o que los números primos son poéticos. Yo no alcanzo a ver esos colores ni formas, pero desde siempre he presentido que era así.

Seguro que mi afición a perderme en los bosques tiene que ver con la música de los números que encierran sus hojas. Siento envidia de Tremmet, que es capaz de contarlas…

“A la hora del recreo, durante un tiempo, preferí la compañía de los árboles que crecían en filas rectilíneas a lo largo del perímetro del patio. Los árboles me transmitían una sensación de seguridad y yo me imaginaba que, cuando pasaba por detrás de ellos, desaparecía por un segundo del ruido y el ajetreo que me rodeaba. Los árboles tienen hojas y, efectivamente, yo las miraba y admiraba sus colores y sus formas, y contaba unas cuantas. Pero entonces sonaba el timbre para volver a clase.